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Fernando Alonso ha llegado al límite con Aston Martin. Según la información disponible, el piloto español ha roto prácticamente toda comunicación personal con Adrian Newey y Lawrence Stroll después de encadenar nuevas decepciones y comprobar que las mejoras prometidas no llegan. La relación se habría enfriado hasta el punto de mantener únicamente los contactos imprescindibles dentro del equipo.

El asturiano siente que ha escuchado demasiadas veces el mismo discurso. Primero fue la fábrica, después la llegada de Newey, más tarde el motor Honda y, finalmente, un paquete de mejoras que debía cambiar la temporada. Sin embargo, el AMR26 continúa en la parte baja de la tabla y Fernando Alonso considera que las promesas ya no compensan la falta de resultados.

Alonso se ha cansado de esperar soluciones

La ruptura con Newey resulta especialmente significativa porque Fernando Alonso había confiado en él como la gran garantía técnica del proyecto. El español esperaba un coche capaz de acercarse a los mejores, pero el desarrollo ha sido lento y las decisiones no han producido el salto previsto. La comunicación entre ambos, antes constante, habría quedado reducida a asuntos puramente profesionales.

Fernando Alonso Aston Martin

Con Lawrence Stroll, el desgaste sería todavía mayor. Alonso considera que el propietario ha vendido durante años una ambición que nunca se ha traducido en un monoplaza competitivo. La inversión existe, pero el rendimiento no acompaña, y el piloto siente que su última etapa en Fórmula 1 se consume esperando una reacción que siempre se aplaza.

La salida vuelve a estar encima de la mesa

Alonso termina contrato al final de 2026 y ya ha dejado claro que decidirá su futuro durante el verano. La falta de diálogo con las dos figuras principales del proyecto acelera un escenario que parecía impensable meses atrás: abandonar Aston Martin antes de renovar y buscar una última aventura con opciones reales de competir.

La realidad es que ni Alonso, ni Newey ni Stroll han confirmado públicamente una ruptura personal. Oficialmente, el equipo mantiene un mensaje de unidad y confianza. Sin embargo, la información interna apunta a una relación completamente deteriorada por las promesas incumplidas. Si no aparece una mejora inmediata, el problema ya no será únicamente técnico, ya que Alonso puede cerrar definitivamente su etapa en Aston Martin y marcharse convencido de que perdió demasiado tiempo esperando una reacción competitiva que nunca terminó de llegar cuando más la necesitaba realmente.