Fernando Alonso vuelve a situarse en el foco, esta vez por una lectura que, según se comenta en ciertos puntos del paddock, no pasa desapercibida en Aston Martin. El piloto asturiano mantendría dudas sobre cómo podría evolucionar su relación con Honda en el nuevo ciclo técnico en el que se ha convertido en el motorista del equipo de Silverstone, una inquietud que tiene raíces en su pasado.

El antecedente es bien conocido en la Fórmula 1. La etapa compartida entre Alonso y Honda durante la era McLaren dejó episodios de enorme tensión. Las críticas públicas del español al rendimiento del motor japonés marcaron aquella etapa, generando fricciones que trascendieron lo deportivo. Un pasado que, según algunas interpretaciones, no habría sido completamente olvidado por parte de los nipones.

El recuerdo de McLaren sigue presente

Dentro del ecosistema de la F1, la memoria pesa más de lo que parece. Alonso fue especialmente duro en sus valoraciones durante aquella etapa, con mensajes que tuvieron un impacto que a día de hoy todavia se recuerdan. Honda, por su parte, vivió uno de los periodos más complejos de su historia reciente en la categoría reina y se planteó retirarse en varias ocasiones.

Fernando Alonso Aston Martin OK
Fernando Alonso Aston Martin OK

En este escenario, la inquietud que se desliza en determinados círculos no apunta a un conflicto abierto, sino a un temor latente. Alonso contemplaría la posibilidad de que Honda, ya integrada en la estructura técnica futura, priorice dinámicas internas que no necesariamente jueguen a su favor dentro del equipo. La preocupación gira en torno a un aspecto extremadamente sensible en la competición moderna: la asignación de recursos técnicos. En la Fórmula 1 actual, la evolución del monoplaza depende de un flujo constante de piezas, mejoras y ajustes que pueden influir de forma decisiva en el rendimiento de cada piloto.

El factor Stroll introduce ruido interno

La hipótesis que se comenta en ciertos análisis apunta a un posible desequilibrio en la distribución de evoluciones o componentes. Alonso temería quedar en una posición secundaria si Honda optara por priorizar otras líneas estratégicas dentro del equipo, una lectura que conecta con viejas tensiones nunca del todo disipadas. Además, todo en beneficio de un Lance Streoll que se llevaría todas las piezas nuevas, siendo el hijo del dueño del equipo.

Así pues, la sombra del pasado vuelve a cruzarse con el presente. Fernando Alonso, un veterano curtido en múltiples escenarios de alta presión, que observa con atención cualquier variable que pueda condicionar su velocidad en lo que queda de temporada. Porque sabe que Honda ni perdona ni olvida.