143. Estos son los días que ha tenido que esperar la afición del Espanyol para volver a saborear el sabor de la victoria. La espera ha sido larga, eterna por momentos, pero la afición blanquiazul ha visto la luz al final del túnel gracias a los goles de Pere Milla y Kike García, que han servido para batir al Athletic Club (2-0), el equipo que precisamente ganó por última vez en aquel ya lejano 22 de diciembre de 2025.

El ciclo se ha cerrado con una victoria que pone punto final a una racha de 18 partidos sin ganar y que sirve para dar un paso de gigante hacia la salvación, aunque todavía no definitivo. Porque con esta victoria, el equipo de Manolo se queda con 42 puntos, todavía con dos jornadas más por jugar. Han sido mucho más que tres puntos: los jugadores lo han celebrado como una final y no han faltado las lágrimas de Manolo, ni tampoco de parte de una grada que se vuelve a ver de Primera.

Con personalidad, pero sin acierto

Sin demasiado tiempo para lamerse las heridas después de la dolorosa derrota sufrida el pasado sábado en el Sánchez-Pizjuán, el Espanyol se ha reencontrado con una nueva final por la permanencia. Esta vez, con su gente al lado. Y contra un Athletic Club que, a pesar de que todavía no tenía sellada su plaza europea para la próxima temporada, no podía contar con su estrella, Nico Williams. Ante este contexto, la puesta en escena del equipo de Manolo ha sido convincente: dominando con el balón y con una intensidad que era premiada por las más de 30.000 almas pericas que se han congregado en el RCDE Stadium.

Así, las ocasiones contra la portería bilbaína no han tardado en llegar. Primero, a través de una subida de Carlos Romero que ha terminado con un disparo rechazado a córner por una mano salvadora de Unai Simón. Minutos más tarde, con un centro al segundo palo que Rubén Sánchez ha peinado con inteligencia, pero que no ha encontrado rematador por poco. Por el contrario, el Athletic lo intentaba con rápidos contragolpes. Y en una de estas ha estado a punto de sorprender a la defensa blanquiazul. Sin embargo, el centro de Adama Boiro, que estaba totalmente solo dentro del área, ha sido una calamidad.

Dos postes salvan al Espanyol

La ocasión del lateral vasco ha sido solo un espejismo. Porque el Espanyol era el claro dominador. Con mucha personalidad, ha llegado a embotellar por momentos en su área a un equipo de Ernesto Valverde que hacía aguas. Y ha estado a punto de ahogarse, ya que los barceloneses han rozado el gol en diferentes ocasiones. Una vez más, Roberto y Edu Expósito han sido los que más lo han intentado, pero ha faltado puntería. Quizás un poco de suerte, también. En la banda, Manolo se desesperaba, aunque también respiraba cuando un córner del Athletic aparentemente inofensivo, ha tocado en el larguero de la portería de Dmitrovic después de un rebote en la pierna de Laporte

 

En el fútbol, cuando uno perdona, lo acostumbra a pagar. Y el Espanyol ha vuelto a estar a punto de vivirlo en sus propias carnes. Iñaki Williams, después de un rebote involuntario contra Cabrera, ha enviado el balón al poste justo al filo del descanso. Encajar un gol antes del paso por los vestuarios habría sido la peor de las noticias para un equipo tan tocado anímicamente. Después de la pausa, el equipo de Manolo ha recuperado el rumbo del enfrentamiento. Faltaba de nuevo, sin embargo, clarividencia en los metros finales. Un toque de calidad que pudiera iluminar el camino hacia la salvación.

Pere Milla desata la locura en el RCDE Stadium...

Y el encargado de hacer ver la luz al final del túnel ha sido Carlos Romero, seguramente el mejor futbolista perico de la temporada. No podía ser de otra manera. Después de una de sus incansables subidas, el lateral ha conectado en el primer palo con un Pere Milla que ya se ha habituado a aparecer cuando el equipo más lo necesita. El centro ha sido una maravilla y la definición no se ha quedado corta. Una de las sociedades que mejor funcionó durante la exitosa primera vuelta se ha reencontrado para desatar la locura en un RCDE Stadium que estaba a solo 10 minutos de volver a celebrar una victoria. Incluso Monchi, el futuro director deportivo del club, no ha podido mantener la calma y ha celebrado el gol de forma alocada desde el palco de lo que será su casa durante las próximas temporadas.

Kike celebra el gol de la sentencia / Foto: Carlos Baglietto

... y Kike García provoca las lágrimas

A diferencia de lo que ha pasado a lo largo de todos estos meses, el Espanyol en esta ocasión sí que ha sabido apretar los dientes. No ha permitido que el Athletic Club se acerque a la portería de Dmitrovic y en el tiempo de descuento, ha aprovechado los huecos que ha dejado la defensa bilbaína para marcar el gol de la sentencia, obra de Kike García. Un gol que ha provocado las lágrimas de un Manolo que se ha quitado un peso de encima. Una victoria que significa mucho más que tres puntos.