Hansi Flick sigue teniendo muy claro qué tipo de delantero necesita el Barça para completar su ataque y uno de los nombres que mejor encaja es Viktor Gyökeres. El sueco reúne muchas de las características que busca el técnico alemán: potencia, agresividad para atacar el área, capacidad para correr al espacio y suficiente movilidad para asociarse con extremos como Raphinha y Lamine Yamal.
El problema vuelve a estar en el precio. El Arsenal no quiere regalar a Gyökeres y desde Inglaterra ya sitúan su salida alrededor de los 75 millones de euros. Esa cifra está muy por encima de lo que Deco considera razonable para reforzar una posición en la que el Barça también estudia otras alternativas.
Gyökeres encaja exactamente en lo que pide Flick
El sueco ofrece algo que Flick valora muchísimo: amenaza constante a la espalda de la defensa. Con Lamine Yamal generando desequilibrio desde la derecha y Raphinha apareciendo desde el otro costado, Gyökeres podría atacar directamente los espacios que ambos provocan.

Además, no necesita vivir permanentemente dentro del área. Puede caer a los costados, arrastrar centrales y liberar zonas para las llegadas de los extremos. Ese perfil permitiría al Barça jugar con un nueve mucho más físico sin renunciar a la movilidad que exige el sistema.
Deco no quiere entrar en una operación de 70 millones
Ahí aparece el gran freno. El Arsenal pagó una cantidad importante por el delantero y no contempla asumir una pérdida considerable. Aunque Gyökeres no atraviesa su mejor momento, el conjunto inglés prefiere esperar antes que venderlo por debajo de su valoración. Para Deco, desembolsar más de 70 millones supondría hipotecar buena parte del presupuesto destinado a reforzar otras posiciones. El Barça sigue necesitando mejorar también la defensa y no quiere concentrar toda la inversión en un único delantero.
Flick, sin embargo, considera que Gyökeres sería una pieza casi perfecta para su ataque. Tendría potencia, profundidad y un nueve capaz de fijar centrales para que Raphinha y Lamine reciban con más espacio. La diferencia está clara: el entrenador lo quiere, pero la dirección deportiva no piensa pagar cualquier precio. Si el Arsenal mantiene su exigencia cerca de los 75 millones, el Barça tendrá que esperar una rebaja o buscar otro delantero. Para Flick, el perfil es ideal. Para Deco, la operación todavía no lo es.