Rodri llegó al Mundial como líder principal de España, pero su rendimiento está dejando dudas. El mediocentro aparece lento, llega tarde a coberturas y no consigue abarcar el espacio que exige el sistema de Luis de la Fuente. Esa falta de frescura está obligando a sus compañeros a multiplicarse y ha convertido al jugador llamado a ordenar el equipo en una de las decepciones del torneo.
Pedri es uno de los más perjudicados por la falta de nivel de Rodri. El canario debería recibir más arriba, cerca del área y con libertad para conectar con los delanteros, pero termina bajando para ayudar en la salida y tapar zonas que Rodri no alcanza. Ese esfuerzo reduce su claridad y le obliga a gastar energía en tareas defensivas que no deberían recaer tanto sobre él.
Pedri está pagando el desgaste de Rodri
El problema no se limita al centrocampista del Barça. Fabián Ruiz, Dani Olmo y los laterales deben recorrer más metros cuando España pierde el balón. Rodri ya no corrige con la misma velocidad ni domina el centro del campo como lo hacía antes, por lo que el equipo necesita juntar más jugadores alrededor de la medular. La consecuencia es una selección menos equilibrada y más dependiente del sacrificio colectivo.

Ante Austria, España ganó con claridad, pero el resultado no eliminó las dudas. Rodri completó pases y acumuló kilómetros, aunque eso no significa que llegara bien a cada acción. Su fútbol sigue siendo pesado de lo esperado y, cuando el rival acelera, necesita que Pedri abandone su posición para protegerlo y evitar que la defensa quede expuesta.
De la Fuente debe valorar el estado físico
Luis de la Fuente confía en Rodri por su experiencia, jerarquía y capacidad para controlar partidos grandes. Sin embargo, el Mundial exige elegir a los futbolistas que estén mejor físicamente. Martín Zubimendi puede ofrecer más movilidad, rapidez en los apoyos y una presión más intensa. Mantener al titular por su nombre podría terminar perjudicando a quienes están sosteniendo el funcionamiento del equipo.
Rodri puede recuperar su versión, pero hasta ahora está lejos del jugador dominante que España esperaba. Su lentitud obliga a Pedri a correr más, defender más lejos y llegar con menos fuerzas al área. También condiciona a quienes comparten la medular y altera los equilibrios del conjunto. La selección sigue avanzando, pero su referencia en el centro del campo se ha convertido en un problema que De la Fuente ya no puede ignorar.