Wojciech Szczęsny es uno de los hombres de confianza de Hansi Flick, pero su situación ha cambiado por completo. El guardameta polaco ha perdido peso dentro de la plantilla y en el Barça consideran que su nivel actual ya no ofrece las garantías necesarias para seguir teniendo minutos importantes.
La consecuencia es clara. Joan Garcia se mantiene como el portero titular indiscutible y, a partir de ahora, Dominik Livaković pasa a ser la primera alternativa siempre que el técnico necesite rotar o cubrir una ausencia. Szczęsny, en cambio, queda relegado a un papel cada vez más residual.
Livaković pasa por delante de Szczęsny
La decisión tiene una explicación puramente deportiva. Flick valora especialmente la seguridad bajo palos, la capacidad para responder en partidos exigentes y la regularidad durante toda la temporada. En ese contexto, el rendimiento reciente de Szczęsny no habría convencido al cuerpo técnico.

Con Livaković, el Barça entiende que dispone de un guardameta más fiable para asumir el puesto cuando Joan Garcia no pueda jugar. Su experiencia internacional, su capacidad para competir bajo presión y su regularidad lo convierten en una alternativa mucho más sólida dentro de la rotación.
Flick cambia una de sus jerarquías
El cambio resulta especialmente significativo porque Szczęsny había contado con la confianza del entrenador alemán. Durante una etapa fue uno de los futbolistas más protegidos por Flick, que valoraba su personalidad y su experiencia para gestionar situaciones de máxima presión.
Pero esa confianza no es suficiente cuando el rendimiento baja. Flick ha dejado claro desde su llegada que las jerarquías pueden cambiar si otro jugador ofrece más garantías, y la portería no será una excepción. Para Szczęsny, la situación se complica todavía más porque por delante tiene ahora dos nombres con ventaja. Joan Garcia representa el presente y el futuro del puesto, mientras Livaković se consolida como el suplente elegido para competir cuando sea necesario.
El mensaje del cuerpo técnico es contundente: ya no basta con la experiencia ni con haber contado anteriormente con la confianza del entrenador. El rendimiento inmediato manda. Y en este momento, Szczęsny ha dejado de estar entre las primeras opciones de Flick, mientras Livaković gana definitivamente la batalla por ser el número dos del Barça.