El Roland Garros más ilógico se carga también a Djokovic y convierte París en una lotería

Sin Carlos Alcaraz, sin Jannik Sinner y sin Novak Djokovic. Así ha llegado Roland Garros a sus octavos de final. Una auténtica locura. Con la lesión de Alcaraz, todo el favoritismo recayó en un Sinner que venía de arrasar en la gira de tierra batida. Parecía que nadie podría derrotar al número 1 del mundo, pero las altas temperaturas de París y unos problemas físicos lo hicieron claudicar ante Cerúndolo a pesar de haber ganado los dos primeros sets. Algo similar le pasó este viernes a Djokovic, quien se había encontrado con una posibilidad histórica para levantar su anhelado 25º Grand Slam.

Djokovic desaprovecha una oportunidad de oro

Sin los dos mejores jugadores del planeta, todos los focos habían recaído en Djokovic. Con casi 40 años, pocas oportunidades mejores podía tener para volver a levantar un Grand Slam, un hito que se le resiste desde 2023. Sin embargo, este Roland Garros es una caja de sorpresas. No se recuerda nada igual en los últimos años. Porque solo un día más tarde del histórico batacazo de Sinner, quien ha cedido ha sido Djokovic. El serbio también se colocó con dos sets de ventaja, igual que el italiano, pero la fatiga acabó pasando factura y Fonseca se acabó llevando un partido después de una remontada de peso.

Es la segunda vez en toda su carrera que Djokovic pierde un partido en el que ha ganado los dos primeros sets. La última vez fue en el año 2010, también en Roland Garros. Una derrota que puede significar el adiós definitivo al torneo parisino, tal como ha dejado entrever en las declaraciones ofrecidas después. Por el contrario, ha sido la primera gran victoria de Joao Fonseca, un tenista de solo 19 años que se ha reivindicado como una de las promesas más grandes del circuito. "Ojalá pueda ser la próxima gran figura y ganar Grand Slams. Tiene el potencial para conseguirlo", ha defendido Djokovic.

De la hegemonía de Sinner a un Roland Garros sin dueño

Fonseca ya tiene la bendición del mejor tenista de todos los tiempos. Ahora bien, de momento, no quiere pensar más allá de los octavos de final que tendrá que jugar contra Casper Ruud, doble finalista en París. Es la primera vez que el brasileño llega tan lejos en un Grand Slam, pero lo más importante de todo es que lo hace en un escenario donde puede soñar a lo grande. Ya se ha demostrado que este Roland Garros escapa de toda lógica. Y si juega como este viernes, podrá mirar a la cara de cualquier rival que queda vivo.

El gran favorito ahora es Alexander  Zverev, el único top 10 que queda en el cuadro junto con Félix Auger-Aliassime. Por lo tanto, habrá nuevo campeón en Roland Garros. Y también nuevo campeón de Grand Slam. Esta es la gran oportunidad de Zverev, aunque su historial bajo presión no invita al optimismo. Así, París ha pasado de ser un territorio que debía ser dominado de forma incontestable por Sinner a una auténtica lotería que promete aún muchas emociones.