Egipto reina desde los 11 metros ante Australia (1-1) con un Salah convertido en faraón

Ni Australia ni Egipto nunca habían superado una eliminatoria del Mundial. La de hoy era una oportunidad histórica para ambas selecciones. Y finalmente, después de 120 minutos de pura igualdad, quien la ha sabido aprovechar ha sido Egipto, que se ha impuesto desde los 11 metros aprovechando dos errores australianos y con una panenka del faraón Salah que ya es historia. El combinado africano lo había merecido durante todo el enfrentamiento, adelantándose gracias a un gol de Ashour en la primera parte, pero un gol en propia de Hany y la falta de acierto en los metros finales han pospuesto la gloria egipcia a los penaltis. Los octavos de final serán contra el ganador de la Argentina - Cabo Verde.

Ashour ilumina a los faraones

A pesar de ser uno de los partidos con menos cartel de esta ronda de dieciseisavos de final, el Egipto - Australia ha tenido un ritmo trepidante desde el primer minuto. El Estadio de Dallas ha alojado un duelo que ha enfrentado a dos selecciones atrevidas. Sobre el papel, quien tenía más talento era la selección africana, liderada por un eterno Mohamed Salah y Marmoush, futbolista del Manchester City. Sin embargo, el primer aviso serio ha sido de la selección australiana, a través de un chute vigoroso desde la distancia de Volpato que se ha estrellado contra el larguero de la portería egipcia.

Pero lejos de intimidarse, la selección de Egipto ha utilizado este susto para revelarse. El equipo africano ha sacado a colación su personalidad y se ha apoderado del dominio del partido. Pronto han empezado a llegar las ocasiones egipcias, hasta que Ashour se ha iluminado dentro del área para estrenar el marcador. Lo ha hecho con un cabezazo aprovechando un centro al segundo palo después de una serie de rebotes provocados por una falta ejecutada por él mismo. Una diana que ha reforzado todavía más la confianza de una selección que se ha marchado al descanso con la mitad del trabajo hecho.

Australia lo iguala y sobrevive

Después del paso por vestuarios, el ritmo no ha aflojado. De hecho, todo lo contrario. En los primeros cinco minutos, ya han caído dos ocasiones claras, una en cada área. El primer aviso ha sido de Egipto, con una internada dentro del área de Marmoush que no ha acabado en gol de milagro. Australia ha respondido con un centro al segundo palo de Volpato que no ha encontrado rematador por escasos centímetros. La suerte, sin embargo, se ha puesto del lado australiano cuando Mohamed Hany ha enviado el balón al fondo de su propia portería con un cabezazo desafortunado a la salida de una falta totalmente innecesaria.

El empate de Australia ha propiciado un cambio de guion. Ambas selecciones han adoptado un papel más reactivo, con más miedo a perder que decisión por ganar. Egipto ha tenido más posesión, pero ha faltado contundencia en el área rival. En el tiempo de descuento, Egipto ha tenido dos claras: Rami Rabia ha conectado un buen remate de cabeza desde dentro del área, pero una mano providencial de Beach ha negado el gol. Y en la última jugada del tiempo reglamentario, un chut de Haissem Hassan que iba dentro ha topado con una pierna austriaca que ha rechazado el balón y ha enviado el duelo a la prórroga. 

Salah se viste de faraón

En el tiempo extra, el rumbo del partido tampoco ha virado: Egipto dominaba, Australia defendía y los penaltis estaban aún más cerca. Quien ha intentado más evitarlos ha sido el combinado africano, sobre todo con un Salah activo desde la banda derecha y un insistente Ashour. Sin embargo, la poblada defensa australiana ha acabado rechazando cualquier intento y el duelo se ha acabado decidiendo en los penaltis.

Desde los 11 metros, quien se ha acabado imponiendo ha sido Egipto. Lo ha hecho aprovechando los errores de Souttar y de Herrington y con una panenka de Salah que ya es historia del país. Su próximo reto saldrá del ganador del duelo entre Argentina y Cabo Verde.