Novak Djokovic ha vuelto a desafiar el paso del tiempo y los guiones escritos. El serbio, a punto de cumplir 39 años, se ha clasificado para la final del Open de Australia tras derrotar a Jannik Sinner en cinco sets y ha alterado el orden establecido en los últimos tiempos, marcado por el dominio del propio italiano y de Carlos Alcaraz. Su victoria no solo le permite optar de nuevo al título en Melbourne, sino que refuerza su condición de referente absoluto en una etapa de clara transición generacional.

Djokovic se resiste al relevo y vuelve a desafiar la historia

Djokovic no llegaba a una final de Grand Slam desde 2023 y había visto cómo, en las últimas grandes citas, su camino se detenía habitualmente antes del enfrentamiento por el título. El propio Sinner había sido un obstáculo recurrente en sus aspiraciones. El italiano, campeón en las dos últimas ediciones del Open de Australia, había encadenado cinco victorias consecutivas ante el serbio y parecía haberle tomado definitivamente la medida. El undécimo enfrentamiento entre ambos, sin embargo, ha roto esta dinámica y ha devuelto a Djokovic a una final en Melbourne. El balcánico, actual número cuatro del mundo, continúa ampliando registros en una carrera que ya es única. Con esta clasificación, buscará su undécimo título en el Open de Australia y el vigésimo quinto Grand Slam, una cifra sin precedentes en la historia del tenis. Además, puede convertirse en el jugador de más edad de la era Open en ganar un gran torneo.

El trono de Melbourne, en juego entre Djokovic y Alcaraz

El serbio, último representante en activo del Big Three que marcó una época, se resiste a ceder definitivamente el protagonismo ante una nueva hornada que ya gobierna el circuito, pero que todavía no ha conseguido desplazarlo del todo. En la final le espera Carlos Alcaraz, el número uno del mundo. El murciano tendrá la oportunidad de levantar por primera vez el trofeo en Melbourne, un triunfo que le convertiría en el jugador más joven de la historia en haber ganado los cuatro torneos del Grand Slam. Cabe decir que el cara a cara entre ambos llega cargado de antecedentes. Se han enfrentado nueve veces, con una ligera ventaja para Djokovic (5-4), y han disputado partidos decisivos en citas mayores como Wimbledon, Cincinnati o los Juegos Olímpicos de París.

El duelo por el título reunirá dos trayectorias opuestas pero complementarias. Por un lado, la experiencia, la resistencia y el hambre competitiva de un Djokovic que se niega a poner fecha al final de su reinado. Por otro, la ambición y el talento de un Alcaraz que representa el presente y el futuro del tenis mundial. Melbourne será el escenario de un choque con trascendencia histórica, tanto por lo que puede significar en el palmarés del serbio como por el paso adelante que puede suponer para el murciano. El domingo se dictará sentencia.