Deco ya ha trasladado a Hansi Flick una novedad importante sobre la situación de Julián Álvarez, ya que ahora mismo, el delantero argentino ya no parece dispuesto a forzar una salida para fichar por el Barça en enero. Después de semanas de tensión alrededor de su futuro, en el club azulgrana perciben que la situación con el Atlético de Madrid empieza a reconducirse y que el futbolista prefiere evitar un nuevo conflicto en pleno mercado de invierno.
El Barça había trabajado durante meses en una operación muy complicada, convencido de que Julián podía convertirse en el nueve ideal para el proyecto de Flick. Sin embargo, el escenario ha cambiado. El argentino no quiere abrir otra batalla con su club y, si la relación termina normalizándose, la posibilidad de una salida inmediata perderá prácticamente toda la fuerza.
Julián quiere evitar otro conflicto en enero
Dentro del Barça entienden perfectamente su postura. El delantero ya ha vivido demasiada presión alrededor de su futuro y no quiere convertir enero en un pulso público con el Atlético. Si ambas partes acercan posiciones, su prioridad será recuperar estabilidad y centrarse en competir.

Eso cambia por completo la planificación de Flick. El técnico había situado a Julián entre sus grandes prioridades porque ofrece movilidad, presión, gol y capacidad para jugar tanto dentro como fuera del área. Era un perfil difícil de encontrar en el mercado.
Deco tendrá que activar otros nombres
La comunicación a Flick obliga ahora a revisar alternativas si se quiere fichar en enero. El Barça no puede esperar indefinidamente a que cambie nuevamente la situación del argentino y necesita tener preparados otros objetivos si finalmente decide reforzar la delantera. Luis Suárez, Lautaro Martínez y otros perfiles que ya han aparecido en la agenda pueden volver a ganar protagonismo, aunque cada operación presenta dificultades económicas y deportivas distintas. El club tampoco quiere comprometer todo su margen de fair play en una negociación sin garantías.
La puerta de Julián Álvarez no queda cerrada para siempre, pero sí parece alejarse de enero. Deco entiende que presionar ahora podría ser contraproducente y Flick tampoco quiere incorporar a un jugador que llegue en medio de un conflicto abierto. Por eso, el mensaje interno empieza a cambiar. Julián Álvarez sigue gustando muchísimo, pero el Barça ya no trabaja con la sensación de que su fichaje esté cerca. La reconciliación con el Atlético amenaza con tumbar una operación que durante meses parecía destinada a convertirse en uno de los grandes movimientos del próximo mercado.