El Barça tiene muy claro que esta temporada no quiere asumir ningún riesgo innecesario con sus jugadores importantes. El calendario es exigente, los internacionales acumulan minutos y en las últimas semanas ya han aparecido varios avisos que han reforzado una idea dentro del club: ante la mínima molestia, lo primero es parar. Lamine Yamal es uno de los futbolistas que mejor conoce esa nueva línea roja.
Lo sucedido con Eric Garcia y Raphinha sirve como ejemplo. Eric abandonó la concentración de España después de notar molestias en la rodilla izquierda durante el calentamiento previo al partido contra Inglaterra. La Federación decidió liberarlo y permitir que regresara para ser evaluado por el Barça. Con Raphinha ocurrió algo parecido, ya que sufrió molestias en el muslo derecho con Brasil, se detectó un pequeño edema y volvió a Barcelona sin completar la concentración.
El Barça no quiere que nadie fuerce
La idea que se transmite es sencilla: si existe riesgo de lesión, no hay margen para probar hasta dónde puede aguantar el jugador. La temporada todavía es larga y el cuerpo técnico considera mucho más perjudicial perder varias semanas a una pieza importante que renunciar a uno o dos partidos por precaución. Con Eric y Raphinha se ha aplicado ese criterio prácticamente de inmediato.

Lamine Yamal tiene motivos de sobra para entenderlo. En abril sufrió una lesión en el bíceps femoral de la pierna izquierda que le hizo perderse el final de la temporada con el Barça antes de regresar para el Mundial. Además, durante el curso anterior ya había tenido problemas físicos que obligaron al club a controlar mucho su evolución. Hansi Flick sabe que su importancia es enorme y que cualquier recaída alteraría por completo los planes ofensivos del equipo.
Lamine ya sabe dónde está el límite
La situación adquiere todavía más importancia durante los parones internacionales. Lamine está atravesando un momento espectacular con España y ante Croacia volvió a ser decisivo con dos goles y una asistencia antes de marcharse sustituido en el minuto 68. Su rendimiento invita a querer estar siempre sobre el césped, pero precisamente ese volumen de minutos obliga a extremar la vigilancia.
El mensaje del Barça es cada vez más evidente: ningún partido merece convertir una molestia en una lesión seria. Raphinha regresó inmediatamente cuando apareció el problema muscular y Eric hizo lo mismo con su rodilla. Lamine, considerado una de las piezas más valiosas del proyecto de Flick, está en primera línea de esa política. Si aparece dolor, sobrecarga o cualquier señal preocupante, el límite está marcado: parar primero y comprobar después.