Roony Bardghji ha quedado señalado como una de las salidas que el Barça quiere resolver antes del cierre del mercado. Hansi Flick ha dado luz verde a una operación después de comprobar que el extremo sueco continúa lejos del nivel necesario para competir por minutos. La marcha definitiva de Marcus Rashford también ha empeorado una situación que ya era delicada.
El inglés se había convertido en su principal apoyo dentro del vestuario durante la pasada temporada. Compartían conversaciones, rutinas y una cercanía que ayudó a Bardghji a integrarse en un grupo exigente. Rashford regresó al Manchester United y no volverá, dejando al joven sin la persona con la que mantenía una relación más estrecha en la plantilla.
Rashford era su gran apoyo en el vestuario
La pérdida de ese vínculo no decide por sí sola su futuro, pero aumenta la sensación de aislamiento. Bardghji no ha conseguido construir la misma conexión con otros compañeros y tampoco posee un papel deportivo que le permita sentirse importante. La competencia en las bandas ha crecido con las llegadas de Karim Adeyemi y Anthony Gordon, mientras Lamine Yamal continúa siendo intocable.

Flick esperaba una evolución mayor después de un año de adaptación. El sueco mantiene talento para desequilibrar, una buena pierna izquierda y capacidad para aparecer desde la derecha, pero todavía alterna acciones brillantes con largos periodos de desconexión. El técnico considera que necesita jugar cada semana y que permanecer como última alternativa frenaría definitivamente su crecimiento.
Flick autoriza una venta con condiciones
El Barça estudiará una cesión, aunque actualmente prefiere una venta que permita recuperar dinero. Deco intentará conservar algún control mediante una opción de recompra o un porcentaje de una futura operación. El club sabe que Bardghji conserva mercado por su edad y unas condiciones que todavía pueden explotar lejos del Camp Nou.
La decisión combina razones deportivas y personales. Flick no lo considera preparado para competir con los extremos actuales, y la salida de Rashford elimina el apoyo que facilitaba su adaptación. Bardghji deberá aceptar que el mejor camino puede estar fuera del Barça, en un equipo donde juegue, recupere confianza y vuelva a sentirse importante. Su talento no está descartado, pero la paciencia se ha terminado. Si llega una oferta razonable, el club abrirá la puerta y el entrenador no bloqueará su marcha. Un año después de aparecer como apuesta de futuro, el sueco está más cerca de despedirse que de consolidarse esta temporada.