Julián Álvarez vuelve a mirar hacia el Barça después de otro episodio incómodo. Los pitos recibidos por parte de la grada en el derbi han aumentado una sensación que ya arrastraba desde hace tiempo, porque no cree que vuelva a sentirse cómodo y cree que lo mejor es salir lo antes posible. El problema es que el escenario en Barcelona ya no es el mismo que hace unos meses.
El argentino sigue gustando muchísimo dentro del club y durante mucho tiempo fue considerado el delantero ideal para el proyecto. Sin embargo, el rendimiento actual de Raphinha ha cambiado por completo las prioridades. El brasileño está jugando a un nivel altísimo, es capitán, marca, asiste y además funciona cada vez mejor cuando aparece por dentro.
Los pitos vuelven a acercarlo al Barça
Julián Álvarez no entiende del todo algunas reacciones del entorno y considera que su situación empieza a desgastarlo. El derbi terminó de alimentar esas dudas, especialmente porque esperaba sentirse mucho más respaldado después de haber vuelto a darlo todo con la camiseta rojiblanca.

Por eso el Barça vuelve a aparecer como una opción atractiva. El argentino conoce el interés histórico de Deco y Flick y sabe que su perfil siempre ha gustado por movilidad, presión, gol y capacidad para jugar tanto de nueve como por detrás de otro delantero.
Raphinha ha cerrado la puerta en enero
El problema está en el momento. Flick no tiene ninguna intención de alterar una estructura ofensiva que está funcionando y Raphinha es ahora mismo una de las grandes razones de ese éxito. Sacarlo del centro del proyecto para abrir espacio a una operación millonaria no tiene sentido deportivo. Además, enero ya tiene otras prioridades. El Barça necesita invertir en defensa, especialmente en un central zurdo que pueda acompañar a Cubarsí. Gastar una gran cantidad en Julián obligaría a renunciar a movimientos considerados más urgentes.
Eso no significa que el argentino haya dejado de gustar. El Barça sigue valorándolo como uno de los mejores delanteros posibles para el futuro, pero el contexto ha cambiado mucho. Julián puede estar dispuesto a escuchar una salida y puede volver a acercarse al Barça, pero esta vez encontrará una respuesta diferente. Con Raphinha atravesando su mejor momento y otras necesidades por resolver, la puerta está prácticamente cerrada para enero. El interés puede sobrevivir, pero el fichaje tendrá que esperar.