Hamza Abdelkarim tendrá que esperar para encontrar su sitio en el Barça. El delantero egipcio esperaba tener sus primeros minutos ante el Elche, especialmente con un partido completamente controlado, pero Hansi Flick decidió no darle paso. La decepción fue importante para un futbolista que había trabajado pensando que tendría una oportunidad inmediata con el primer equipo.
Flick, sin embargo, no quiere que interprete aquella decisión como una falta de confianza definitiva. El técnico le ha pedido paciencia y considera que su adaptación debe producirse progresivamente. Abdelkarim tiene unas condiciones físicas y goleadoras que gustan mucho dentro del cuerpo técnico, pero todavía necesita entender mejor los mecanismos del equipo antes de asumir responsabilidades importantes.
Flick no quiere precipitar su crecimiento
El entrenador considera que introducir demasiado pronto a un delantero joven puede terminar siendo contraproducente. Abdelkarim necesita acostumbrarse al ritmo, mejorar en muchos aspectos y aprender cuándo atacar el espacio o fijar a los centrales. Flick pretende trabajar especialmente esos aspectos antes de concederle una presencia mucho mayor en los partidos.

La comparación interna que más ilusión genera es la de Erling Haaland. No porque Abdelkarim tenga actualmente el nivel del noruego, sino porque su físico, potencia y capacidad para desarrollarse como delantero permiten imaginar que acabe siendo un perfil parecido. En el Barça creen que puede convertirse en un nueve dominante si su evolución continúa y no se intenta acelerar artificialmente.
El Barça ve un nueve para muchos años
El encuentro contra el Elche fue únicamente el primer golpe de realidad. Abdelkarim esperaba aprovechar el 0-5 para estrenarse, pero Flick prefirió mantener su plan inicial con el egipcio. El mensaje posterior ha sido que habrá oportunidades, aunque tendrán que llegar cuando el entrenador considere que está preparado y no simplemente porque el marcador permita realizar pruebas.
Por eso, su situación es muy diferente a la de un futbolista descartado. Flick quiere tenerlo cerca, observar su evolución y desarrollar las características que pueden convertirlo en una referencia ofensiva. Abdelkarim tendrá que aceptar semanas con pocos minutos y competir cada día en los entrenamientos. La apuesta es a largo plazo: en el Barça creen que, con paciencia, puede acabar convirtiéndose en ese delantero dominante que recuerde al impacto de Haaland.