Anthony Gordon empieza a quedarse sin margen en el Barça. Deco espera muchísimo más de un futbolista por el que el club pagó alrededor de 80 millones de euros y cuya adaptación está siendo bastante más lenta de lo previsto. El problema principal está en una faceta muy concreta: el gol. El extremo genera, corre y trabaja, pero todavía no está resolviendo como se esperaba.
La ansiedad empieza a pesarle. Gordon sabe que cada partido sin marcar aumenta la presión y eso le está haciendo tomar peores decisiones en los últimos metros. En lugar de jugar con naturalidad, muchas veces parece buscar el gol de manera demasiado forzada, algo que termina afectando también a su confianza.
Deco espera un Gordon mucho más determinante
El Barça no fichó únicamente velocidad y sacrificio. Por 80 millones esperaba un atacante capaz de marcar diferencias, sumar goles y competir por un puesto fijo en el once. Hasta ahora, esa versión apenas ha aparecido y dentro del club empiezan a pedirle un paso adelante inmediato.

Flick valora su esfuerzo y trabajo constante, especialmente en la presión y en los desmarques, pero eso no basta para ser titular en este equipo. Adeyemi está aprovechando mucho mejor sus oportunidades, tiene más facilidad para definir y además se entiende mejor con Lamine Yamal cuando ambos atacan espacios.
El parón debe servirle para hacer un reset
En el club creen que estas semanas pueden venirle bien para desconectar de la obsesión por marcar y recuperar sensaciones. La realidad es que Gordon necesita volver a jugar de manera más libre, sin pensar constantemente en demostrar que valió lo que costó.
Deco sigue confiando en que aparezca el futbolista por el que apostó tan fuerte, pero la paciencia no será infinita. Si después del parón mantiene los mismos problemas, su condición de titular será todavía más difícil de defender. La exigencia es alta porque también lo fue la inversión. En el Barça entienden que necesita tiempo para adaptarse, pero también consideran que un jugador de ese precio debe ofrecer mucho más en el último tercio.
Gordon todavía tiene margen para cambiar la percepción. Sin embargo, ahora mismo la conclusión interna es clara: trabaja, corre y ayuda, pero no está mostrando suficiente calidad decisiva para ser titular indiscutible. Después del parón tendrá que demostrar que puede convertirse en ese crack que el Barça creyó fichar por 80 millones.