El Barça de Flick se caracteriza por ser un equipo muy ofensivo, con una presión muy alta y la mentalidad de ir siempre a buscar el gol. De hecho, el principal defecto, o el aspecto a mejorar, ha sido la fragilidad defensiva que ha mostrado en algunos momentos. A menudo, esta llegaba por pérdidas de balón, desajustes en la presión o pases al espacio a la espalda de una línea tan avanzada. Ahora bien, este aspecto se ha ido corrigiendo y ya se empiezan a ver los frutos. El Barça volvió a dejar la portería a cero contra el Athletic y ya no es ninguna excepción, sino una dinámica cada vez más habitual.

La solidez defensiva que dispara al Barça

Para ponerlo en contexto, el Barça no ha encajado goles en 8 de los 17 partidos que ha disputado este 2026 entre todas las competiciones. Es decir, en casi la mitad. Lo ha conseguido contra Espanyol, Athletic, Racing, Oviedo, Mallorca, Levante, Atlético de Madrid y, de nuevo, Athletic. De hecho, solo el Inter de Milán, con 9, suma más porterías a cero entre los equipos de las cinco grandes ligas en este 2026. Unos datos que parecían impensables hace solo unos meses. Porque ofensivamente, el Barça de Flick casi nunca ha tenido problemas. Es un equipo muy goleador, que pocas veces se queda sin marcar. Y si ahora, además, le añade solidez defensiva, ya da un paso más como equipo.

Joan Garcia y el ajuste colectivo impulsan la ambición del Barça

Esta mejora se puede explicar de diversas maneras. La primera es el enorme nivel de Joan Garcia, que transmite una seguridad bajo palos que hacía años que no se veía en el Barça. Más allá de eso, sin embargo, también hay una clara mejora colectiva. El equipo ya intenta asumir menos riesgos en pérdidas comprometidas y procura perder el balón cuando está bien colocado y preparado para presionar. Antes, lo que pasaba con más frecuencia era que la línea defensiva quedaba expuesta en demasiadas ocasiones. Ahora, todo esto se ha ido trabajando y ya se pueden ver los frutos. Lógicamente, hay partidos en los que se conceden ocasiones —esto es asumible en un equipo que apuesta por este estilo—, pero ya no con la frecuencia ni con la facilidad de meses atrás.

Todo ello acerca, sin duda, al Barça a la Liga y, sobre todo, a la Champions. La temporada pasada, el equipo quedó eliminado por haber encajado demasiado. A pesar de marcar seis goles al Inter de Milán, recibió siete, una losa que le impidió llegar a la final. Es cierto que en Europa un mal día te puede dejar fuera y que esta mejora no garantiza ningún título, pero sí que te acerca. Y en la competición doméstica puede ser una de las claves para acabar ganándola. De hecho, si acabara ahora, Joan Garcia sería el Zamora de la Liga.