Cruyff le prometió fiesta si marcaba dos goles: Romário cumplió y pidió el cambio porque salía su avión

Romário quería viajar a Brasil y Johan Cruyff convirtió su petición en un desafío: si marcaba dos goles, tendría más días libres. El brasileño contó que cumplió el acuerdo y se marchó a cambiarse sin perder tiempo. Ya había comprado el billete. La historia, repetida durante años como una escapada al carnaval, resume la confianza con la que el delantero afrontaba tanto sus conversaciones con el entrenador como las porterías rivales.

Una de las versiones más conocidas atribuye al futbolista una frase después de conseguir el segundo tanto: “Técnico, mi avión sale en una hora”. Según ese relato, Cruyff había prometido concederle días adicionales de descanso si respondía sobre el césped. Romário entendió el trato como un compromiso concreto y, una vez satisfecho el requisito, quiso cobrar inmediatamente la recompensa que había negociado.

Dos goles para ganar unos días más en Brasil

En una entrevista, el brasileño explicó su recuerdo del episodio. La plantilla disponía de cuatro días libres, un plazo que consideraba insuficiente para viajar a su país y regresar. Por eso acordó con el técnico que recibiría otros cuatro si marcaba dos goles y el equipo iba ganando. Su versión añade así una condición deportiva al permiso: dejar el partido encarrilado.

storichkov i romario
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La apuesta resulta especialmente reconocible en un delantero que convirtió el gol en su principal argumento durante su primera temporada azulgrana. Llegó del PSV en 1993 y terminó aquel campeonato con 30 tantos en 33 encuentros ligueros. Su capacidad para desmarcarse, cambiar de ritmo y resolver dentro del área ayudó al Barça a conquistar la Liga y lo convirtió en una de las figuras del equipo de Cruyff.

El propio Romário aclaró el detalle del carnaval

En aquella conversación con Romário precisó que la gente confundía el viaje con la época de carnaval. Mantuvo, sin embargo, el núcleo de la anécdota: había un acuerdo, marcó los goles y salió hacia el vestuario para cambiarse. También recordó que Cruyff se sorprendió por sus prisas y que él le explicó que tenía el pasaje comprado. El destino estaba decidido incluso antes de cumplir el reto.

Así pues, la escena conserva su fuerza como recuerdo contado por el protagonista. El entrenador puso una condición y el goleador aseguró haberla satisfecho. Para Romário, después de marcar, llegaba la siguiente urgencia: cambiarse y alcanzar un avión que no esperaba.