El vestuario del Real Madrid empieza a mostrar problemas internos que van mucho más allá de lo futbolístico. Y es que Thibaut Courtois se ha convertido en la voz más firme de un grupo de pesos pesados que ya no soportan la actitud de Kylian Mbappé. Junto al portero belga están Dani Carvajal, Fede Valverde y Vinícius, cuatro jugadores que comparten la sensación de que el francés juega para él mismo y no para el colectivo.

La incomodidad no nace de un partido concreto, sino de una dinámica que se repite semana tras semana. En el vestuario hay quien considera que Mbappé ha llegado con la idea de ser el centro del proyecto, sin asumir las exigencias colectivas que marcan la diferencia en todos los equipos. Y eso, en un grupo lleno de líderes, no está sentando nada bien.

El egoísmo de Mbappé, el principal foco del conflicto

Los cuatro futbolistas consideran que Mbappé se centra únicamente en marcar, sin importar demasiado lo que le ocurra al equipo mientras él sume goles. Su nula implicación defensiva es uno de los aspectos que más molesta, especialmente a jugadores como Valverde o Carvajal, que multiplican esfuerzos para compensar.

Además, en ataque tampoco convence del todo. Hay partidos en los que su participación es mínima si no recibe balones como él quiere. No presiona, no ofrece líneas de pase y, en muchas fases del juego, desconecta si la jugada no pasa por él. En el vestuario consideran que Mbappé suma para Mbappé y no para el Real Madrid.

Mbappe Reial Madrid (2)
Mbappe Reial Madrid (2)

Vinícius, es uno de los más incómodos con esta situación. El brasileño siente que el francés invade sus espacios y rompe dinámicas ofensivas que antes funcionaban. Carvajal tampoco entiende que una estrella no se implique cuando el equipo sufre. Y Courtois, desde la portería, ve cómo el bloque se rompe por la falta de compromiso defensivo.

Un problema de vestuario que el club no puede ignorar

En el Real Madrid siempre se ha aceptado el talento diferencial, pero nunca a costa del grupo. Nadie discute la calidad de Mbappé, pero en el club hay una máxima histórica y es que el escudo está por encima de cualquier nombre.

Por ahora, el conflicto no ha explotado del todo, pero el mensaje empieza a ser preocupante. Courtois y los suyos no piden privilegios, piden compromiso. Y si Mbappé no cambia su actitud, el problema ya no será táctico ni futbolístico, sino estructural. La realidad es que el Real Madrid ha ganado siempre cuando todos remaban en la misma dirección. Y hoy, varios líderes sienten que Mbappé rema solo. Así pues, el reto no es que marque más goles, sino que aprenda a jugar y a sacrificarse como uno más.