Contra el PSG, Hansi Flick entiende lo que hace que Pedri no llegue al nivel de Vitinha

La comparación entre Pedri y Vitinha dejó en París una diferencia que va más allá del talento con el balón. El portugués apareció en el tramo decisivo para marcar el tercer gol del PSG, cuando el partido exigía precisión después de un enorme desgaste. El Barça acabó perdiendo por 4-2 y volvió a comprobar cuánto cuesta sostener la exigencia del conjunto francés hasta el final.

Desde esa lectura, el aspecto que Hansi Flick tiene que resolver es la continuidad de su centrocampista. Pedri puede dominar fases del encuentro, escapar de la presión y encontrar pases que cambian una jugada. La sensación de agotamiento alrededor de la hora de partido, sin embargo, abre una pregunta incómoda: cómo conseguir que conserve esa influencia cuando el rival acelera y las piernas empiezan a pesar.

El talento necesita durar hasta el final

En una gran cita, jugar bien durante sesenta minutos puede resultar insuficiente. Los últimos treinta obligan a seguir ofreciendo apoyos, corregir pérdidas y decidir con claridad mientras se acumulan esfuerzos. Ahí se sitúa el argumento de esta comparación, ya que Vitinha mantuvo capacidad para intervenir en una acción determinante ya avanzada la segunda parte. Su gol convirtió esa presencia final en una diferencia concreta en el marcador.

Vitinha
Vitinha

Eso no permite medir por sí solo la resistencia física de ambos, pero sí plantea un reto deportivo para Pedri. Cuando baja su participación, el Barça pierde una salida para superar la presión y ordenar sus ataques. Si además el encuentro se convierte en un intercambio de carreras, recuperar protagonismo resulta más difícil. La calidad sigue ahí; lo que cambia es la frecuencia con la que consigue ponerla al servicio del equipo.

Flick debe conseguir que Pedri llegue con más energía

La respuesta también pasa por cómo juega el conjunto. Flick necesita una estructura que reparta los esfuerzos y evite que Pedri tenga que intervenir en la construcción, perseguir transiciones y aparecer cerca del área constantemente. El objetivo sería reservar energía para las acciones en las que más diferencia marca. Administrar ese desgaste puede ser tan importante como trabajar la preparación física o decidir cuándo sustituirlo.

El desafío consiste en acercar su último tramo de partido al primero. Vitinha dejó una intervención decisiva cuando el choque estaba abierto; Pedri necesita mantener recursos para responder en ese escenario. Esa es la distancia que plantea París desde esta perspectiva: prolongar la influencia, conservar precisión bajo fatiga y seguir ofreciendo soluciones cuando se decide una noche europea.