Hansi Flick empieza a asumir que Frenkie de Jong puede convertirse en un problema si el Barça termina cerrando el fichaje de Rodri Hernández. El técnico valora al neerlandés, pero entiende que ambos competirían por zonas y responsabilidades muy parecidas. Con Rodri como pieza estructural y Marc Bernal creciendo, los minutos del capitán se reducirían de manera considerable.
La situación recuerda, salvando las distancias, al conflicto vivido con Ter Stegen. Flick no quiere mantener en el vestuario a un futbolista de enorme jerarquía, salario elevado y peso interno si sabe desde agosto que no podrá ofrecerle un papel protagonista. Por eso considera que, si llega Rodri, la mejor solución será facilitar inmediatamente una salida.
Flick quiere evitar otro problema de vestuario
El problema no es únicamente deportivo. De Jong renovó hasta 2029 y continúa siendo uno de los centrocampistas con mayor reconocimiento de la plantilla. Aceptar una temporada como suplente habitual resultaría complicado después de años siendo titular y capitán. Flick teme que la frustración termine trasladándose al día a día, a las decisiones del vestuario y a la presión alrededor de cada alineación.

El entrenador quiere evitar meses de preguntas sobre por qué juega Rodri, por qué Frenkie se queda en el banquillo o si existe un conflicto en el vestuario. Su prioridad es construir un equipo unido sin problemas de ego. Si el español llega para dirigir el centro del campo, De Jong dejaría de ser imprescindible y el club debería asumirlo incluso aunque el mercado no ofrezca una gran cantidad.
Venderlo incluso por debajo de su valor
La dirección deportiva preferiría recuperar una cifra importante, pero Flick antepone la estabilidad. Una venta por debajo de la valoración inicial, una cesión con obligación de compra o cualquier fórmula que libere salario podría estudiarse. Lo que no quiere el técnico es repetir una convivencia incómoda con un jugador que sabe que ha perdido su condición de titular antes de empezar.
Rodri no pertenece al Barça y el Manchester City mantiene una negociación exigente. Si la operación se cierra, Frenkie tendrá que elegir entre aceptar un papel secundario o buscar destino. Flick prefiere la segunda opción porque considera que protege al futbolista y al grupo. De Jong necesita jugar, mientras el Barça debe evitar duplicidades en una zona donde aparecen Pedri y Bernal. La consigna sería radical: venderlo, facilitar su marcha aunque llegue dinero y cerrar el conflicto antes de que empiece. Para Flick, retener nombres sin espacio genera problemas y no mejora la competitividad de la plantilla.