Gavi ha tenido que asumir un papel que va mucho más allá de lo ser capitán en el aspecto puramente deportivo dentro del Barça. Como uno de los capitanes y una de las figuras que mejor conecta con los distintos grupos del vestuario, el centrocampista está obligado a rebajar una tensión que ha crecido por las salidas y posibles marchas de varios jugadores formados en La Masia.
El foco está especialmente en Marc Casadó, Héctor Fort y Alejandro Balde. La parte más joven del vestuario interpreta que demasiadas decisiones están afectando a futbolistas de la casa y existe la sensación de que el proyecto está perdiendo parte de esa identidad. Gavi entiende ese malestar porque ha crecido con muchos de ellos, pero también sabe que debe proteger el equilibrio del grupo.
Gavi une a los veteranos y al bloque joven
Ese es precisamente su gran valor como capitán. Gavi tiene peso entre los más jóvenes, pero también se ha ganado el respeto de los veteranos y del cuerpo técnico. Por eso puede hablar con unos y otros sin que parezca que toma partido únicamente por un sector del vestuario.

Su intención es evitar que el malestar se convierta en una fractura real. Los jóvenes quieren explicaciones y consideran que algunas salidas se están produciendo demasiado rápido, mientras Flick y la dirección deportiva defienden que se trata de decisiones estrictamente deportivas. Gavi intenta que ambas partes vuelvan a encontrarse en un punto intermedio.
La Masia se siente especialmente señalada
El problema no es únicamente perder compañeros. Para varios canteranos, ver cómo Casadó, Fort o Balde quedan en una posición delicada genera miedo sobre su propio futuro. Esa sensación de inseguridad ha alimentado conversaciones internas y ha hecho que el bloque joven se muestre mucho más sensible con cada nueva decisión.
Gavi quiere frenar ese clima antes de que afecte al rendimiento. Como capitán, sabe que no puede decidir quién se queda o quién se marcha, pero sí puede impedir que el vestuario se divida entre veteranos y jóvenes. Su misión ahora es recuperar la confianza entre ambos grupos y convencer a sus compañeros de que el Barça necesita mantenerse unido aunque el mercado deje decisiones difíciles.