Impecable. Claudio Bravo se volvió a lucir contra el Sevilla en el que podría haber sido su penúltimo partido con el Barça. Un día más volvió a ser el gran portero de las mejores ocasiones. Una muy buena actuación y un penalti parado para decir adiós al Barça, al Camp Nou y a la afición culé.

El portero chileno es un profesional de cabo a rabo. Desde el primer día lo ha dado todo a los entrenamientos y sobre el terreno de juego. La actuación contra el Sevilla no fue diferente. Gracias a él el Barça mantuvo la portería a cero en una vuelta de Supercopa de España en que fue protagonista.

En los primeros minutos fue providencial. Todavía con el empate a cero en el marcador desvió a córner un gran remate cruzado del Sevilla. Y poco después estuvo rapidísimo de reflejos en una jugada que se encontró a escasos metros suyos.

De penalti tampoco entra

Bravo fue uno de los destacados del partido. Y todavía más cuando paró un penalti. Sin miedo a encajar el gol, intentó despistar al chutador rival moviéndose por la línea de lado a lado. Movimientos, más movimientos y finalmente paro. Bravo evitó el empate a un gol.

EFE

El portero blaugrana volvió a ser el portero de las grandes noches. Un portero que ha dado mucho a un Barça que ha ganado todos los títulos. La era Bravo en el club blaugrana podría acabar con una Supercopa de España merecida y con un pleno de copas: Liga, Copa, Champions League, Supercopa de España, Supercopa de Europa y Mundial de Clubs.

Después de conseguir el título se marchó con rostro serio, haciéndosete fotografías con la copa y pasando un rato con el entrenador de porteros del Barça. Nueve títulos conseguidos.

Dos temporadas y una Supercopa de España. Una relación con el Barça muy importante y que siempre será recordada. Bravo se ha ganado un sitio en la portería del Camp Nou y ha seguido mejorando una gran carrera que todavía no ha acabado.