El canterano del Barça era la venta de 30 millones de enero, tras lo del domingo Deco ya lo descarta

Marc Casadó aparecía como una de las operaciones que el Barça podía estudiar seriamente de cara al mercado de enero o ya en verano. El canterano tiene cartel, había clubes dispuestos a seguir su situación y en el club se manejaba una cifra cercana a los 30 millones de euros como una venta capaz de ayudar mucho a nivel económico. Sin embargo, la lesión sufrida el domingo con el Deportivo ha cambiado por completo el escenario.

Deco entiende que intentar cerrar ahora una salida por esa cantidad sería mucho más complicado. Cualquier problema físico importante altera inmediatamente una negociación, especialmente cuando el comprador debe asumir el riesgo de invertir una cantidad elevada en un futbolista que si se confirma la dolencia, no podrá mostrar, durante un tiempo su mejor versión.

La lesión cambia todos los planes de enero

Casadó seguía teniendo mercado porque es joven, conoce el juego de posición y tiene experiencia en el primer equipo del Barça. Su perfil podía resultar atractivo para clubes que buscan un centrocampista con capacidad para presionar, sostener el ritmo y participar en la salida de balón. La intención era escuchar propuestas si se acercaban a esos 30 millones.

Casadó Pretemporada
Casadó Pretemporada

Ahora, sin embargo, Deco considera que sería un mal momento para negociar. Incluso aunque aparezca interés, la lesión puede provocar que las ofertas lleguen a la baja o incluyan demasiadas condiciones. El Barça no quiere desprenderse de un canterano por una cantidad claramente inferior a la valoración que tenía antes del problema físico.

Deco prefiere esperar antes que malvender

La decisión, por tanto, pasa por frenar cualquier prisa. Casadó tendrá que centrarse primero en la recuperación y recuperar después continuidad y ritmo competitivo. Solo entonces el club podrá volver a valorar su futuro con una posición negociadora mucho más sólida. Además, vender en enero después de una lesión podría transmitir una sensación de necesidad que Deco quiere evitar. El Barça necesita controlar la masa salarial y generar ingresos, pero tampoco pretende aceptar operaciones que pierdan valor por circunstancias puntuales.

Casadó había pasado a ser uno de los nombres señalados para una posible venta importante durante el mercado de invierno. Los 30 millones de euros podían convertirse en una cantidad muy útil para otras operaciones. Lo ocurrido el domingo, sin embargo, lo cambia todo. Deco ya no contempla esa salida con la misma claridad. Mientras exista incertidumbre física, el Barça prefiere esperar antes que rebajar el precio de uno de sus canteranos con mayor mercado.