El Camp Nou llegó a tener capacidad para unos 120.000 espectadores. Fue en 1982, cuando el Barça amplió su estadio para acoger el Mundial de España y prepararlo para una cita que situaría Barcelona ante millones de espectadores. Aquel aforo incluía localidades de pie, una diferencia fundamental respecto a las gradas con asientos individuales que se consolidaron después. La reforma coincidió con la llegada de Diego Armando Maradona al club.
En este sentido, el argentino conoció el estadio ampliado antes de vestir allí la camiseta azulgrana. El 13 de junio disputó con Argentina el partido inaugural del Mundial contra Bélgica, apenas unos días después de confirmarse su fichaje por el Barça. La selección europea sorprendió a la vigente campeona y ganó por 0-1. El escenario que debía acompañar los primeros pasos barcelonistas de Maradona comenzó aquel verano con una decepción para él.
La ampliación funcionó en el Mundial antes de inaugurarse oficialmente
Las nuevas instalaciones ya estaban operativas durante el campeonato, pero la inauguración oficial de la ampliación se reservó para el Trofeo Joan Gamper, el 24 de agosto. El estadio acogió cinco encuentros mundialistas, incluido el partido inaugural y la semifinal entre Polonia e Italia. Aquella reforma aumentó la capacidad y adaptó las prestaciones del campo a las exigencias de una competición que reunía a las mejores selecciones del mundo.

De esta manera, el Gamper permitió celebrar la transformación con el equipo de casa. El torneo todavía tenía formato cuadrangular y la expectación por Maradona llenó las gradas: los encuentros del Barça contra el Internacional y el Colonia superaron los 100.000 asistentes, según recuerda el club. El argentino marcó ante el conjunto alemán y ofreció al público una primera celebración goleadora con la camiseta azulgrana en aquel escenario.
Las localidades de pie explican aquel aforo gigantesco
La cifra empezó a reducirse cuando las gradas se transformaron para acomodar a todos los espectadores sentados. En 1994, la conversión de las localidades de pie situadas detrás de las porterías de la primera gradería rebajó la capacidad hasta unas 107.000 personas. También desapareció el foso de seguridad que rodeaba el terreno de juego. El estadio avanzaba hacia otra distribución, con menos público y una organización diferente.
Así pues, los 120.000 espectadores pertenecen a una etapa concreta. En 1998, la adaptación de las localidades restantes dejó el aforo en 99.354 personas, todas sentadas. El gigantesco campo del Mundial quedó en el recuerdo de quienes vivieron aquellas gradas.