El Real Madrid estudia una operación que podría cambiar por completo su centro del campo. Eduardo Camavinga se ha convertido en la pieza que el Chelsea quiere incluir en la negociación por Enzo Fernández, el argentino considerado por los blancos como un refuerzo de máximo nivel y con capacidad para cambiarle la cara al equipo. En este sentido, la oferta del conjunto londinense sería Camavinga más 50 millones de euros para cerrar el traspaso del centrocampista argentino.
La propuesta tiene sentido para ambas partes. El Chelsea busca un mediocentro con proyección y con un estilo de juego que encajaría en la Premier League, mientras que el Real Madrid quiere a un organizador de primer nivel, capaz de aportar creatividad, llegada y control del ritmo de partido. Enzo Fernández cumple con todos esos requisitos y su llegada supondría un salto de calidad inmediato para el equipo.
Camavinga, para abaratar la operación
En el Madrid valoran la propuesta porque Camavinga no está rindiendo al nivel que se esperaba. Su falta de evolución hace que los blancos vean con buenos ojos usarlo como moneda de cambio para conseguir a un futbolista que garantice impacto inmediato como Enzo. En el Chelsea, en cambio, confían en que Camavinga pueda explotar su máximo potencial y convertirse en un referente de la medular en Inglaterra.

El plan del Chelsea pasa por ofrecer al francés como parte del trato, acompañado de 50 millones, un precio que refleja tanto el valor de Enzo Fernández como la proyección de Camavinga. Para los madridistas, esta combinación de dinero y jugador puede resultar atractiva, especialmente si se considera que se trata de reforzar una zona del campo clave sin comprometer demasiado la estructura del equipo.
Un fichaje para relanzar al equipo
La operación también tiene un componente estratégico. Con Enzo Fernández, el Real Madrid sumaría a un mediocentro con capacidad de distribución, llegada y juego asociativo, algo que el equipo necesita para competir de nuevo al máximo nivel. Por su parte, Camavinga tendría la oportunidad de demostrar en la Premier League que puede convertirse en un top mundial, algo que en el Madrid aún no ha logrado consolidar plenamente.
En conclusión, el movimiento podría satisfacer a ambas partes, pues el Madrid refuerza su centro del campo con un jugador de élite, mientras que el Chelsea incorpora a un joven con potencial y recibe un pago importante. La decisión final está pendiente de cerrar los detalles económicos y deportivos de la operación, pero el acuerdo tiene todas las papeletas para materializarse este verano.