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Hansi Flick pierde una de las oportunidades más interesantes del mercado. Alejandro Grimaldo, lateral formado en La Masia y seguido por el Barça para reforzar la banda izquierda de la defensa, ha firmado por el Atlético de Madrid hasta 2030. El movimiento deja al técnico alemán sin una alternativa experimentada, ofensiva y conocedora del estilo azulgrana.

La operación resulta especialmente dolorosa por el precio y la calidad del jugador. El Atlético pagará 15 millones fijos al Bayer Leverkusen y puede añadir otros ocho en variables, una cantidad asumible para un internacional español con producción de extremo. Grimaldo había expresado su deseo de regresar a España y el club rojiblanco se adelantó mientras el Barça priorizaba otras opciones.

El Atlético aprovecha una oportunidad que interesaba al Barça

Grimaldo encajaba porque podía competir con Alejandro Balde y ofrecer soluciones más interesantes en ataque. Su golpeo, sus centros y su capacidad para aparecer por dentro habrían aumentado la amenaza desde el lateral. Además, su experiencia en una defensa de tres o cinco permitía buscar variantes ante rivales muy cerrados.

Flick no había convertido su fichaje en una exigencia, pero el Barça estudió su situación y necesitaba profundidad en esa banda. Gerard Martín ha progresado, aunque también ha ganado protagonismo como central, mientras Balde necesita competencia y descanso. Perder a Grimaldo obliga a mantener la apuesta interna o buscar otra alternativa probablemente más cara.

El Barça deberá reorganizar sus prioridades defensivas

El Atlético cerró primero el acuerdo con el jugador y después desbloqueó la negociación con el Leverkusen. Diego Simeone dio su aprobación porque valora su recorrido, el balón parado y la facilidad para producir goles y asistencias. Con cuatro temporadas firmadas, Grimaldo regresa a LaLiga convertido en un futbolista mucho más completo que cuando abandonó Barcelona para emprender su camino como profesional en el Benfica.

La realidad es que el Barça no se queda sin reforzar la defensa, pero sí pierde una opción concreta, asequible y de rendimiento inmediato. Flick tendrá que decidir si confía plenamente en Balde y Joao Cancelo o pide otro lateral. Su llegada también demuestra que las oportunidades de mercado exigen rapidez, algo que el Barça no tuvo mientras esperaba resolver primero sus problemas económicos y ofensivos más urgentes. El Atlético, mientras tanto, se lleva por una cifra competitiva a un jugador que conocía la casa y que podía solucionar una necesidad azulgrana.