Arbeloa no levanta cabeza. El exentrenador del Real Madrid fue la apuesta del Fulham para hacer crecer el proyecto londinense, pero el inicio de temporada está muy lejos de las expectativas. El equipo ocupa la última posición de la clasificación después de seis jornadas, con un balance de dos empates y cuatro derrotas. El último tropiezo llegó el pasado sábado en el campo del Ipswich Town, en un partido que los londinenses ganaban por 0-1 y que acabaron perdiendo después de encajar dos goles en los minutos 88 y 90+2. Las únicas victorias de Arbeloa han llegado en la EFL Cup, contra el Wimbledon, de League One, y el West Ham, de la Championship.
Un proyecto con inversión que no acaba de arrancar
El Fulham acabó undécimo la temporada pasada y apostó por Arbeloa con la intención de dar un paso adelante. El club ha invertido en refuerzos para intentar consolidarse en la zona media de la clasificación e, incluso, acercarse a las plazas europeas. El gasto neto ha sido de 81,9 millones de euros, una cifra que refleja la ambición del proyecto. De momento, sin embargo, los resultados no acompañan. El entrenador no acaba de encontrar la fórmula para revertir la situación y algunos de los fichajes que debían marcar diferencias todavía no han respondido a las expectativas.

Uno de los ejemplos más evidentes es Gonzalo, que llegó por 40 millones de euros. El delantero solo ha marcado un gol en la Premier League, en la primera jornada, y también vio portería contra el Wimbledon en la Copa de la Liga. Desde entonces, sin embargo, acumula cinco partidos consecutivos sin marcar en el campeonato inglés, a pesar de ser el delantero titular. Tampoco se ha consolidado César Palacios, incorporado procedente del Real Madrid por diez millones de euros.
Arbeloa saca pecho de su trayectoria
Con solo dos puntos en seis jornadas, Arbeloa está cada vez más cuestionado. Si la dinámica no cambia, su continuidad podría convertirse en uno de los principales temas de debate en el club. A pesar de ello, el entrenador se mostró tranquilo en rueda de prensa y reivindicó su experiencia en los grandes escenarios. "Quizás no me conocen, pero jugué en el mejor equipo del mundo. He entrenado al mejor equipo del mundo. Para que lo tengan claro, esta presión ha formado parte de mi vida desde que era pequeño", aseguró.

El técnico también dejó claro que no tiene miedo de perder el trabajo y defendió la necesidad de seguir trabajando para revertir la situación. "Nunca me preocupo por mi cargo. No tengo miedo. No se puede ser entrenador si lo tienes. Hay que trabajar, tomar decisiones y transmitir confianza a los jugadores. Estoy muy contento con muchas de las cosas que está haciendo el equipo. Sé que no es fácil para ellos", explicó. De momento, sin embargo, las palabras no se traducen en resultados. Las derrotas contra el Chelsea, el Sunderland, el Crystal Palace y el Ipswich Town han dejado al Fulham en una situación delicada. Los únicos puntos han llegado con los empates contra el Liverpool y el Manchester United.