El fichaje de Anthony Gordon, que será oficial en las próximas horas, es una realidad.. El FC Barcelona ha apostado fuerte por el extremo inglés después de cerrar una operación gigantesca con el Newcastle. En total, alrededor de 70 millones de euros fijos más otros 10 millones en variables. Una inversión de auténtica estrella mundial. Y precisamente ahí empiezan muchas de las dudas internas.
Porque en el entorno del vestuario azulgrana existe cierta sorpresa con el tamaño de la operación. Nadie discute que Gordon sea un futbolista muy intenso y competitivo. Especialmente en contextos de presión alta. De hecho, esa capacidad para correr, presionar y atacar espacios es una de las cosas que más enamoran a Hansi Flick. El técnico alemán cree que puede ser una pieza muy útil en su idea de juego. Cuentan en el Spotify Camp Nou que el míster está encantado con el fichaje.
Gordon genera dudas
Pero no todos dentro del club terminan de verlo tan claro. Especialmente por encaje futbolístico. Gordon destaca mucho más por velocidad, potencia y agresividad que por calidad técnica en espacios reducidos. Y eso genera ciertas dudas dentro de un entorno tan marcado históricamente por el juego asociativo como el Barça.
Algunos miembros del vestuario consideran que el inglés sufre bastante más cuando tiene pocos metros para maniobrar. No es un futbolista especialmente preciso en el pase corto ni tampoco un extremo extremadamente creativo en estático. Su fútbol necesita espacio. Transiciones. Ritmo alto. Algo muy distinto a los escenarios que suele encontrarse el conjunto azulgrana habitualmente.
Los ingleses nunca han triunfado en el Barça
Precisamente ahí aparece otro debate importante. El histórico rendimiento de los futbolistas ingleses en LaLiga, y especialmente en el Barça, nunca ha sido especialmente brillante. Dentro del entorno azulgrana hay quien recuerda casos como los de Mark Hughes o Gary Lineker, jugadores que llegaron rodeados de muchísima expectación y terminaron dejando sensaciones bastante irregulares.
Dentro del club creen que Flick intentará potenciar precisamente las virtudes más físicas de Gordon. Presión tras pérdida, desmarques agresivos y transiciones rápidas. El problema es que el inglés aterriza con el peso de un fichaje galáctico sobre los hombros. Y cuando un jugador cuesta más de 70 millones de euros, las comparaciones y las exigencias aparecen automáticamente desde el primer día.