¿Qué se siente al atravesar un glaciar del Himalaya o avanzar por un puente de escaleras sobre el hielo? En Barcelona, estas preguntas se pueden responder sin abandonar la ciudad. Everest: La Primera Ascensión, la experiencia inmersiva de Eclipso, propone viajar hasta el Nepal de 1953 e incorporarse a la expedición que consiguió llegar por primera vez a la cima del Everest, a 8.849 metros de altitud.
La aventura empieza mucho antes de llegar a la cima. Con unas gafas de realidad virtual, el visitante se adentra en los paisajes del Himalaya y acompaña a los alpinistas a lo largo del recorrido. No se trata de mirar una película desde fuera: hay que caminar, moverse e interactuar con los elementos del entorno. Se pueden coger objetos, brindar con vasos y atravesar tramos de hielo con escaleras, mientras las vistas de las montañas convierten la experiencia en un viaje visualmente espectacular.
La sensación de inmersión es uno de los puntos fuertes de la propuesta. A diferencia de una experiencia audiovisual convencional, aquí el visitante no se limita a observar los paisajes, sino que se mueve por el entorno y participa en diferentes acciones. Caminar, interactuar y moverse por el espacio, hace que el recorrido sea dinámico y que la aventura se viva desde dentro, como si se acompañara realmente la expedición.
Uno de los momentos más sorprendentes llega cuando hay que atravesar tramos de hielo con la ayuda de escaleras. Las dimensiones del paisaje y las vistas de las montañas contribuyen a crear una sensación de profundidad que impresiona. Más allá de la espectacularidad visual, son estos pequeños retos los que dan sentido a la experiencia: no se trata solo de contemplar el Everest, sino de avanzar por este entorno y descubrir, aunque sea virtualmente, algunas de las dificultades que comporta una expedición de alta montaña.
Una historia con más protagonistas de los que recordamos
La hazaña que recrea la experiencia se produjo el 29 de mayo de 1953, cuando el neozelandés Edmund Hillary y el sherpa Tenzing Norgay llegaron a la cima del Everest. Sin embargo, la historia de la montaña no empieza con ellos. Durante las décadas anteriores, varias expediciones habían intentado alcanzar la cima sin conseguirlo de manera confirmada.
Uno de los episodios más misteriosos es el de George Mallory y Andrew Irvine, desaparecidos durante una expedición en 1924. Todavía hoy no se sabe a ciencia cierta si llegaron a la cima antes de morir. Su historia recuerda que, a veces, las grandes gestas de la exploración también dejan preguntas sin respuesta.

Además, el relato del Everest no termina con la expedición de 1953. En 1975, la japonesa Junko Tabei se convirtió en la primera mujer en llegar a la cima, y en 1978 Reinhold Messner y Peter Habeler lograron hacerlo sin oxígeno suplementario. Son hitos que muestran cómo cada generación ha ampliado los límites del alpinismo.
Más que conquistar una montaña
La experiencia de Eclipso —disponible en castellano e inglés— también permite acercarse a la cultura sherpa, esencial para entender las expediciones en el Himalaya. Tenzing Norgay no era simplemente el acompañante de Hillary: era un alpinista experimentado que ya había participado en varias expediciones al Everest. Reconocer su papel ayuda a recuperar una parte de la historia que a menudo ha quedado en segundo plano.
Así, la realidad virtual se convierte en una herramienta para acercar la historia al público de una manera participativa. Entre paisajes impresionantes, pasos sobre el hielo y pequeños gestos de interacción, el visitante deja de ser un simple espectador. Y esta es, precisamente, la gracia: durante un rato, la legendaria ascensión deja de ser una historia lejana y se transforma en una aventura que se vive en primera persona.