Martín I, más conocido como Martín el Humano, murió sospechosamente en la víspera de la legitimación y proclamación como sucesor al trono de su único nieto, un niño de origen ilegítimo concebido por su difunto hijo y heredero. Con la repentina muerte de Martín I y la posterior desestimación de la legitimación de su nieto (1410), se abría una etapa de incertidumbre, que culminaría con la proclamación de Fernando de Trastámara y el fin de la estirpe de la Casa de Barcelona, que había gobernado el país durante cinco siglos y medio (870-1410).