Miki Núñez cierra la gira 'La partida' en Razzmatazz con The Tyets y Raquel Sans sobre el escenario

"Si estem junts, l’univers es fa petit". La frase de L’últim petó i el primer ha abierto una noche en la que Miki Núñez ha hecho de Razzmatazz su casa. Con la sala llena hasta la bandera y un ambiente muy familiar, el cantante ha despedido este sábado la gira de La Partida, rodeado de músicos en el escenario y un público que ha cantado cada una de las canciones como si también formaran parte de su historia. El concierto, que forma parte del ciclo Directes Estrella Damm 150, ha sido un recorrido por diferentes etapas de la carrera de Miki, desde los temas que lo dieron a conocer hasta las canciones más recientes. Una noche para celebrar el camino hecho, pero también para recordar de dónde viene y todo aquello que lo ha llevado hasta aquí. "Estamos cantando canciones de hace muchos años", ha comentado en un momento de la actuación, consciente de que aquel repertorio también era una manera de reencontrarse con su pasado. La velada ha arrancado con L’últim petó i el primer, una declaración de intenciones para empezar una noche que ha ido alternando temas en catalán y en castellano, momentos de fiesta e instantes de complicidad. A lo largo del concierto, el cantante ha ido recuperando canciones de diferentes discos y etapas, demostrando que su trayectoria no se puede explicar a través de un solo idioma ni de una única manera de entender el pop.

Una de las particularidades que caracterizan los conciertos de Miki Núñez es la banda de diez músicos que lo acompañan encima del escenario. El despliegue instrumental incorpora una sección de vientos de seis músicos, con saxofón, trompeta y trombón, además de guitarras, teclados, bajo y batería. Una manera de reivindicar los instrumentos en vivo y la fuerza que adquieren las canciones cuando se comparten sobre el escenario.

Miki Núñez concert final sala Razzmatazz / Foto. Alba Richart
Miki Núñez con su banda en el concierto de final de gira en la sala Razzmatazz / Foto. Alba Richart


 

Un viaje por las canciones que lo han hecho crecer

Después del inicio, Miki Núñez ha ido enlazando una veintena de canciones más, entre las que Efecte papallona, que ha interpretado con Doctor Prats, Per tu, Celebrem, Me Vale y 10 minutos. Un repertorio que ha ido alternando los temas más festivos con otros que invitan a mirar atrás y recordar los primeros pasos de una carrera que dio un salto importante con su paso por Operación Triunfo. La música también ha servido para recuperar algunas de sus primeras referencias. Prefiero, del grupo Antílopez, ha rememorado la canción con la que se presentó en la gala 0 del concurso televisivo. Más adelante, Televisió y Sin noticias de Gurb, incluida en el segundo álbum del artista, Iceberg (2020), han continuado este viaje por una discografía que el público ha podido seguir en directo.

Tiraria enrere y Celébrate han ampliado el recorrido antes de que llegara el momento de recordar Txarango. Miki ha interpretado Una lluna a l’aigua y Vola, dos temas que forman parte del imaginario musical catalán reciente y que han encajado en una noche en que la lengua también ha tenido un papel protagonista. Porque, a pesar de que el repertorio ha incluido canciones en catalán y en castellano, el cantante ha querido agradecer explícitamente al público el apoyo a la música del país. "Gracias por apoyar la cultura catalana", ha dicho desde el escenario. Una frase que ha resumido una parte importante de su identidad artística: la capacidad de moverse entre lenguas y registros sin renunciar a las raíces.

Miki Núñez concert final sala Razzmatazz / Foto. Alba Richart
Miki Núñez lo da todo en el último concierto de la gira 'La partida' / Foto. Alba Richart

Las lágrimas con su hermano en Escriurem

El momento más emotivo de la noche ha llegado con Escriurem, una de las canciones más representativas de Miki Núñez. Su hermano ha subido al escenario para acompañarlo con la guitarra, convirtiendo la interpretación en un momento de intimidad en medio de una sala llena de público. El cantante se ha emocionado hasta el punto de llorar, en una de las escenas más personales del concierto. Después de este paréntesis, el concierto ha recuperado el ritmo con Serem més forts y Electricitat, que Miki ha cantado con Marsi, ganadora del concurso de TikTok en el que los seguidores tenían que publicar versiones de sus canciones. Una colaboración que ha trasladado al escenario una iniciativa nacida en las redes sociales y que ha conectado al artista con una nueva generación de voces y de públicos.

No m’ho esperava y La Venda han continuado alimentando la fiesta. Esta última, especialmente vinculada a su paso por Eurovisión, ha recordado una de las etapas más visibles de su trayectoria y la canción que proyectó su nombre más allá de Catalunya. Más adelante, Viento y vida, también incluida en Iceberg, ha recuperado otra pieza de su repertorio.

Miki Núñez concert final sala Razzmatazz / Foto. Alba Richart
Miki Núñez en la Sala Razzmatazz llena hasta la bandera celebrando la vida / Foto. Alba Richart

Un homenaje a casa y a los suyos

La recta final ha tenido otro momento especial con Un altre cop, una canción que surgió durante un paseo con su pareja, Sara Roy, por las playas de Pals y Begur. Al recordar su origen, el cantante ha reivindicado la belleza del país con una frase tan sencilla como elocuente: "¡Qué bonito es nuestro país!".

La sorpresa de Raquel Sans ha llegado en el tramo final. Para interpretarla, han subido al escenario The Tyets que llevaban camisetas de merchandising de la canción, junto con concursantes de La Travessa: Neus, Jaïr, Carolina Ferre, la ex jugadora de baloncesto Laia Palau y la propia Raquel Sans. Una reunión que ha convertido el tema en una celebración compartida y que ha añadido un punto de complicidad a una noche llena de referencias personales. Aunque la canción se acaba de estrenar, el público ya se sabía la letra y la ha cantado con entusiasmo, como si el tema llevara tiempo formando parte de su repertorio habitual. La periodista, protagonista involuntaria de este homenaje musical, ha vivido la escena desde el escenario, mientras la complicidad entre los artistas y el público ha convertido la interpretación en uno de los momentos más singulares de la despedida de gira. El concierto se ha cerrado con Nadie se salva, la canción que Miki Núñez interpretaba con Natalia Lacunza años atrás. Una elección que ha vuelto a mirar hacia los inicios y ha cerrado el círculo de un repertorio construido a partir de recuerdos, colaboraciones y canciones que han ido acompañando al cantante a lo largo del tiempo.

Miki Núñez concert final sala Razzmatazz / Foto. Alba Richart
Miki Núñez se despide de sus fans en el último concierto de la gira / Foto. Alba Richart

En Razzmatazz, Miki Núñez ha despedido La Partida sin dejar de mirar hacia el pasado, pero con la sensación de que cada canción sigue teniendo algo nuevo que contar. Entre la fiesta y las lágrimas, entre el catalán y el castellano, entre los grandes éxitos y los recuerdos más íntimos, el cantante ha convertido el final de gira en una celebración del camino recorrido y de las personas que han formado parte de él. Y si algo ha quedado claro esta noche es que Miki no solo afina perfectamente cada uno de los temas, sino que también tiene unos movimientos de caderas que hacen caer de espaldas. Porque, al fin y al cabo, si algo sabe hacer el de Terrassa es convertir cada concierto en una fiesta.