Funningur, isla de Eysturoy, archipiélago de las Feroe, año 826. Hace 1.200 años. Según la Faereyinga Saga (la saga de los feroeses), escrita cuatro siglos más tarde y que quiere explicar el origen y la historia de las primeras sociedades de las Feroe, el navegante vikingo Grimur Kamban desembarcó en aquel archipiélago desierto y se convirtió en su primer poblador. Según la misma saga, Grimur promovería un proceso colonizador que se traduciría con la llegada de docenas de hombres y mujeres escandinavos. Pero una investigación reciente de la Universidad de Aberdeen (Escocia) ha revelado que, actualmente, en las Feroe, el 84% de la población masculina presenta una genética escandinava y, por el contrario, el 87% de la población femenina tiene un ADN celta. ¿Por qué en las Feroe la población moderna presenta unos orígenes diferenciados en función del género?

¿Qué hay de cierto y qué no en las sagas?
La investigación historiográfica moderna desmiente, en parte, las sagas. Esta investigación ha probado que mucho antes de que Grimur Kamban y su gente pusieran los pies, las Feroe ya estaban pobladas. Textos antiquísimos —redactados por las primeras comunidades monásticas cristianas de Irlanda durante el siglo V— revelan que grupos de scots (indígenas de etnia celta procedentes de la costa oeste de la actual Escocia) se dirigieron y se asentaron allí, probablemente huyendo de las crisis y de los conflictos provocados por el repliegue del Imperio romano (que había dominado el sur y centro de la actual Inglaterra) y la consiguiente redistribución de los nuevos espacios territoriales en poder de las viejas tribus nativas. Por lo tanto, la investigación historiográfica revela que Grimur Kandar habría podido contribuir al poblamiento de las Feroe, pero en ningún caso fue el pionero.
¿Quiénes eran estos celtas?
Los celtas eran una masa de población étnicamente homogénea y políticamente fragmentada que, hacia el 3000 a. C., probablemente empujados por pueblos siberianos, habían migrado de la orilla norte del mar Negro hasta el centro del continente europeo. Y que, entre el 2500 a. C. y el 1000 a. C., habían desarrollado una cultura genuina muy relacionada con la explotación de los minerales y el uso de los metales. Poco después, entre el 1000 a. C. y el 500 a. C., este mundo celta iniciaría una expansión hacia el Atlántico, y una rama se dirigiría a las islas Británicas. Allí minorizarían a la población indígena —los que, contemporáneamente, llamamos Cheddar Man, remotamente originarios de Oriente Medio— y colonizarían el territorio. Cuando, posteriormente, llegaron los romanos (siglo I a. C.), toda la población de las islas británicas era de etnia céltica.

¿Quiénes eran los escandinavos?
Los celtas y los escandinavos eran de la familia étnica indoeuropea. Pero mientras que los celtas procedían, remotamente, de las estepas que rodean el mar Negro y se desarrollaron en el centro del continente europeo, los escandinavos, como el resto de pueblos germánicos, habían creado su civilización en la ribera del mar Báltico. Es muy probable que su progresión hacia el centro del continente europeo (hacia el 1000 a. C.) hubiera precipitado el desplazamiento celta hacia el Atlántico. Hasta mucho más tarde de la caída del estado romano (siglo V d. C.) no se produciría el primer contacto entre celtas y germánicos en Inglaterra (invasión de anglos y de sajones). Y hasta el siglo IX d. C. no se produciría el primer contacto entre celtas y la rama germánica de los escandinavos en Escocia (invasiones vikingas de las islas Hébridas).

¿Qué pudo haber pasado en las Feroe?
La investigación historiográfica moderna ha trabajado con dos hipótesis para explicar la diversidad genética de la población contemporánea feroesa en función del género. La primera sería que la invasión y la colonización escandinavas de las Feroe hubiesen seguido el mismo patrón de otras empresas, anteriores y posteriores, promovidas por el poder vikingo: una migración exclusivamente masculina que, enseguida, se mestiza con población indígena (Calabria, Apulia, Tarragona). En el caso de las Feroe, con población femenina preexistente de etnia celta (la que revelan las fuentes documentales irlandesas del siglo V). Y la segunda sería que Grimur Kamban y su gente hubiesen llegado acompañados de un contingente femenino de etnia celta originario de las islas Hébridas (en la costa occidental de Escocia), que hacia el 826 ya dominaban parcialmente.
¿Por qué la población moderna de las Feroe tiene un componente étnico diferente en función del género?
La investigación historiográfica moderna considera que cualquiera de estas hipótesis respondería a la cuestión. Incluso las considera fenómenos complementarios. Es decir, que este "misterio" genético sería fruto de la suma de ambas hipótesis. Ahora bien, la pregunta inicial continúa sin respuesta. Sabemos que, durante más de mil años, la sociedad de las islas Feroe no ha tenido aportaciones genéticas externas importantes. Es decir, que estaríamos ante una de las sociedades históricamente más endogámicas de Europa. A partir de aquí, se explica que el cromosoma Y —el que transmiten únicamente los hombres— ha perpetuado la genética escandinava en la población de género masculino. Y el ADN mitocondrial —el que transmiten únicamente las mujeres— habría perpetuado la genética céltica en la población de género femenino.

La singularidad de las Feroe
Sin tener ninguna relación directa —cuando menos evidente— con lo que se ha explicado, pero que no deja de alimentar este enigmático escenario socioantropológico, es importante destacar que las Feroe eran, hasta hace poco, el único país del mundo donde no había ninguna moto. Eran el único país del mundo donde las bebidas alcohólicas se tenían que adquirir en una única tienda, de titularidad estatal, situada en la capital, Tórshavn. Son el país donde, todavía hoy, los animales de rebaño tienen preferencia en las vías públicas, y se sanciona al conductor de un vehículo que empuja una vaca, una yegua o una oveja para que salga de la carretera. Y son el país que, todavía hoy, tiene una población ovina muy superior a la humana: las 54.000 personas conviven con 80.000 ovejas y corderos. Precisamente, Feroe —en lengua escandinava medieval— significa "cordero".
