Tenía que ser un parón breve. Poco más de un año para cargar fuerzas y volver a la actividad. Finalmente, han sido cuatro, los años que han pasado desde la publicación de Tots els meus principis  (Música Global, 2018) y su nuevo álbum Diamants. Casi un lustro y una pandemia que lo ha cambiado todo. Todo menos el hecho de que Els Catarres siguen siendo uno de los nombres más populares de nuestro paisaje sonoro. El trío conformado ahora hace una década (más un año) por Èric Vergés (voz y guitarra), Roser Cruells (bajo) y Jan Riera-Prats (guitarra, acordeón, pandereta, bombo y melódica) reaparecen con un trabajo optimista y vitalista. Una nueva colección de canciones de sonoridad ecléctica y mensaje deslumbrante. Once diamantes. Nos encontramos con ellos tres, una mañana fría de finales de invierno en la cafetería de una céntrica librería de Barcelona. Èric nos espera ya en la mesa. Jan y Roser "están por alguna lado, ya aparecerán". Aparecen. Empezamos a charlar.

Els Catarres - Sergi Alcàzar

Foto: Sergi Alcàzar

¿Recordáis el primer día que os reencontrasteis los tres?
Jan Riera-Prats: Todo fue muy progresivo. Así como de Big Bang (2015) a Tots els meus principis estuvimos parados y no nos dijimos nada. Esta vez no hemos desconectado de nosotros en ningún momento.
Èric Vergés: Yo sí que recuerdo el primer día que nos encontramos físicamente. Fue en la oficina. Nos reunimos, pero no trabajamos. Aunque les enseñé un par de canciones. Una de ellas, por cierto, ha entrado en el disco: 'Un sostre fet d'estrelles'. La otra se ha quedado en el tintero. Ya veremos qué haremos.
Roser Cruells: ¡En realidad, Èric se presentó con 30 canciones!

30? ¡Qué prolificidad!
E.V: Más que canciones, ideas de canciones.

¿La pandemia fue un periodo productivo?
E.V: No, más bien todo lo contrario. Durante la pandemia no escribí más que un par de canciones. En el confinamiento todo fue tan confuso y desastroso... Estábamos totalmente desubicados. Fue muy poco inspirador. Aquel fue el año que teóricamente teníamos que hacer vacaciones y lo tuvimos que pasar cerrados en casa. Como enseguida vimos que la situación se alargaría mucho, decidimos estirar el parón un año más y tomarnos las cosas con calma.

¿De todas estas ideas, cómo sabéis cuál es la buena?
J.R-P: Èric trae muchas ideas, pero acabadas, acabadas, ninguna. A veces es una estrofa. De otros un estribillo. Para mí, sin embargo, la clave es la primera escucha. Aquella primera impresión. En la segunda ya estoy viciado.

Este año celebráis 10 años.
E.V: En realidad once. Sucedió que la pandemia...
R.C: Del momento actual agradezco la organización. Al principio todo era muy caótico. Lo queríamos hacer todo nosotros tres. Y fue muy guay, que fuera así, porque nos ayudó mantenernos con los pies en la tierra. Pero ahora estamos rodeados de un equipo genial que hace que todo eso sea una aventura excepcional. No, definitivamente, de los primeros años no añoro nada.
E.V: Con el tiempo tiendes a romantizar todo. La primera gira fue muy intensa. Teníamos una actitud muy kamikaze. Fue muy guay, pero también fue muy duro. Ahora todo es mucho mejor en todos los sentidos: somos mejores músicos, tocamos mejores, las condiciones de los conciertos son mejores. Cuando hablamos de las cosas, la gente nos hace caso y ya no sólo nos preguntan por la 'Jenifer'...
J.R-P: ¡La primera gira fue memorable! Yo añoro aquella despreocupación con que lo vivíamos todo.
R.C: ¡Pero si siempre estabas rayado! (risas).

Hemos perdido la inocencia pero no la ilusión por hacer las cosas

¿Habéis perdido esta inocencia?
E.V:
Hemos perdido la inocencia, pero no la ilusión por hacer las cosas. De hecho, una vez más, estoy mucho más ilusionado porque ahora todo es mucho mejor.
J.R-P: Para mí, Els Catarres actuales somos un reloj suizo. Una apisonadora en directo. Ya tenemos una lista de canciones que funcionan muy bien. Nuestros conciertos son karaokes multitudinarios. Y eso es brutal.

¿Cómo ha evolucionado vuestra relación en estos 10 años?
R.C:
Cada vez estamos mejor entre nosotros, aunque tenemos tres personalidades muy fuertes y extremadamente opuestas. Somos muy intensos, y eso ha sido una virtud en muchos momentos, pero también nos ha generado momentos complicados. Desde la gira anterior que hemos aprendido a equilibrarnos mucho entre nosotros, y eso ha sido un resurgimiento para nosotros, tanto como personas como grupo. Trabajamos bien, somos un muy buen equipo.

En muy poco tiempo habéis hecho mucho. ¿Habéis temido alguna vez haberlo dicho todo ya?
E.V:
No. En cada disco intentamos aportar cosas diferentes. Esta vez se nota más porque hemos tenido más tiempo para trabajar. Pero no sólo no tengo la sensación de haberlo dicho todo ya, sino que ya estoy trabajando en canciones nuevas. No vivimos en una burbuja y todo aquello que pasa en el mundo nos influencia. Mientras vivas siempre descubrirás cosas.

¿Qué habéis descubierto, últimamente?
E.V: Roser y Jan, la maternidad y la paternidad, que es un tema muy potente.

¿Y tú?
E.V: Yo... Nada (risas). Supongo que nos vamos haciendo mayores y vamos descubriendo la responsabilidad real de las cosas. Que todo tiene más capas.
J.R-P: En este disco, además, creo que estamos buscando en sensaciones actuales, pero también en viejas experiencias, todo aquello que hemos vivido cuando éramos más jóvenes.

Nuestra manera de convivir con esta sensación que todo está mal y va a peor es haciendo canciones con que encontramos las cosas buenas de la vida

Els Catarres - Sergi Alcàzar

Foto: Sergi Alcàzar

De alguna manera, Diamants es un libro de autoayuda. Un disco luminoso y optimista
E.V: Siempre hemos sido optimistas, pero quizás en este disco un poco más. Un disco que es hijo de su tiempo. No somos ajenos a la realidad y Els Catarres hemos vivido lo mismo que ha vivido todo el mundo los últimos dos años. Nuestra manera de convivir con esta sensación que todo está mal y va a peor es haciendo canciones con que encontramos las cosas buenas de la vida.

¿Sentís cierta responsabilidad de ser altavoz de este mensaje de optimismo?
E.V: No. Nosotros no tenemos ninguna responsabilidad. Podríamos hacer lo que quisiéramos.
R.C: Para nosotros la música es luz, más cuando salimos a tocar en directo y vemos que la gente se lo está pasando bien. O cuándo después del concierto se nos acercan y nos explican que nuestras canciones les han servido para superar momentos difíciles o celebrar cosas muy buenas.
J.R-P: También tenemos canciones melancólicas, pero nunca poniendo el foco en la parte oscura de la historia. Siempre hay un hilo de luz. Para nosotros la música también es terapia, y como peor van las cosas, más ganas tenemos de expresarnos.

¿Hay alguna canción antigua que ya no os interpela?
E.V: Hay mil cosas que haríamos diferente.
J.R-P: Ahora no haríamos la 'Jenifer', pero lo queremos infinitamente porque nos lo ha dado todo.
E.V: Son canciones que salieron en aquel momento por alguna razón y nos representan tal como éramos entonces. Y es perfecto que sea así.
R.C: Las canciones pueden ser como los tatuajes, cuando te los haces flipas, pero con el paso de los años ya no te gustan tanto, aunque siguen representando lo que eras en el momento en el que te lo hiciste.

Musicalmente, Diamants es un disco muy ecléctico.
E.V: Era la premisa con la que entramos en el estudio, que cada canción tuviera su propio universo. Y lo hemos luchado mucho para que fuera así. De hecho, hemos dejado canciones fuera para que el disco no fuera uniforme. Y tenemos canciones como 'T'odio' que son más punk rock, y otros que nos hemos aproximado a la música urbana. ¿Por qué, de repente, no podemos jugar con el autotune?

Era la premisa con que entramos en el estudio, que cada canción tuviera su propio universo

Empezáis fuertes la gira: el 22 de abril en el Sant Jordi Club de Barcelona.
J.R-P: Siempre hay dos conciertos importantes: el de inicio y el de clausura de gira. Dos conciertos que, además, producimos nosotros. El del 22 será muy especial, quizás un poco más que otras veces. Presentaremos el disco y harem un repaso a nuestra discografía. Celebraremos estos 10 más 1 años de trayectoria.

¿Cómo coincide lo que vosotros queréis hacer en directo y lo que la gente espera de vosotros?
J.R-P: Lo que la gente quiere escuchar y lo que nosotros queremos tocar acostumbra a coincidir casi al 100%. Es un gozo ver a la gente cantar y volverse loca con nuestras canciones.

¿Cuando os preguntan qué sois, qué respondéis?
E.V: A mí me sabe mal decir que soy músico.

¿Por qué?
E.V: Me sabe mal por la gente que tiene carrera, que ha estudiado música. Pero la realidad es que nos ganamos la vida haciendo canciones y tocándolas en directo.
J.R-P: Els Catarres explicamos historias y las vestimos con música.
R.C: No nos tenemos que avergonzar de lo que somos: somos músicos.
E.V: El problema de ser músico en Catalunya es que, si triunfas, es posible que dure poco tiempo. Si te va bien, puedes ganar dinero durante un tiempo, pero no mucho, y después reconvertirte.

¿Por eso es bueno desaparecer de vez en cuando?
E.V: Sí, y no saturar al público, pero tampoco saturarte a ti mismo. Es superimportante. Mentalmente, nos va muy bien.