Verbo atropellado y gafas de pasta. David Verdaguer encajaría perfectamente en cualquier comedia de Woody Allen preguntándose con nihilismo autoparódico por el sentido de la vida. Alguna cosa de eso hay en el papel que interpreta a Començar, el espectáculo que actualmente está protagonizando junto a Mar Ulldemolins en la sala Villarroel, un exquisito texto de resonancias generacionales sobre las segundas oportunidades vitales.

Me encuentro con el en el mismo teatro. Me pide fumar un cigarro antes de empezar. Entre calada y calada, hablamos de la nueva de Clint Eastwood, y la conversación acaba vertiendo en su apatía para probar fortuna en los Estados Unidos. "Hice una peli que no vio a nadie que se llamaba Tierra firme. La rodé en un inglés macarrónico. Sorprendentemente, una de las productoras de la peli dijo que le interesaba mucho, pero yo no moví ficha. Me daba mucha pereza. Soy bastante de Via Laietana. Si la cruzo, me angustio. Como más cerca de casa pueda trabajar, mejor. De hecho, intento que lo proyectas en qué me involucro no duren demasiado porque si no echo de menos mi barrio".

 

¿En qué barrio vives?
En el Born. Vivo allí muy bien... con los guiris (risas). Soy un tipo aburrido. Me gustan las rutinas: ir al mismo puesto del mercado a comprar, en el mismo bar a tomar el café, conocer el nombre de los camareros del restaurante... Agradezco vivir en una microburbuja.

¿Cuáles son tus rutinas diarias?
Tengo una hija pequeña y me levanto temprano para llevarla a la escuela. Tendría que ir a natación, pero no lo hago. Voy a hacer el café y después a hacer tareas del hogar. Soy un tipo aburrido. Un señor mayor. Un hombre de 80 años en un cuerpo de 38.

David Verdaguer 01 Laia Hinojosa
David Verdaguer protagoniza la obra Començar. Foto: Laia Hinojosa

Soy un tipo aburrido. Un señor mayor. Un hombre de 80 años en un cuerpo de 38

¿También trabajarás en algún momento del día, no?
Estudio los guiones por la noche. Soy un animal nocturno. De hecho, me gusta escribirlos los guiones, así me los aprendo. Tengo memoria visual, pero además, para aprendérmelos mejor, los escribo.

Y no escribes cosas tuyas: ¿relatos, cuentos, un diario, una novela?
No, no escribo. Dibujar sí que dibujo, se me da muy bien. Dibujando no pienso, por eso me gusta. Igual que hacer piscinas, donde lo único que hago es contar los largos.

Debutaste ahora hace 20 años en un capítulo de... ¡Plats bruts!
¡20 años! Tenía 18 años. Decía tres frases. Había hecho un casting para hacer una peli alemana en Mallorca en inglés. No me cogieron. Pero el director de casting me dijo que le había gustado mucho y que me llamaría por otros trabajos. Pensaba que me lo llamaba para quedar bien, pero no, me llamó. Tenía que hacer una serie que se llamaba Tiemps de silenci, pero me rompí el menisco trabajando de payaso en una comunión. Temps después me volvieron a llamar. Era para hacer aquel capítulo de Plats bruts.

¿Miras las reposiciones?
No. De vez en cuando, alguien me envía un mensaje preguntándome si soy yo. Y sí, lo soy. Pero no, yo ni miro las reposiciones de Plats bruts.

Ciertamente, empezaste haciendo de payaso a comuniones.
Empecé en el teatro amateur con 9 años. Pero sí, de los 17 en los 20 hice de payaso a comuniones. Era duro. Reían más los padres que los niños. También hice de camarero en broma y de stripper en broma y de mago en discotecas y de cuentacuentos en bibliotecas. Toda esta experiencia no te hace mejor actor pero sí mejor compañero.

¿Por qué?
Porque tienes que cargar furgonetas, porque sabes que es hacer un bolo y que el sueldo sea que te inviten a un bocadillo... Entiendes nuestra desgracia y descubres que todos dependemos de todos. También aprendes a no esperar que te llamen sino que te inventas tus mierdas. Aunque cuando te llaman y puedes decidir es fantástico. Pero no siempre pasa. Por eso es fantástico inventarte tus cosas para no quedarte cerrado en casa.

¿Tú ya debes haber llegado a aquel momento en que puedes decidir los trabajos que haces y no haces, no?
Puedo decidir más ahora que hace siete años, pero no del todo. He tenido mucha suerte y he hecho muy buenas películas, pero también mierdas gigantes.

He tenido mucha suerte y he hecho muy buenas películas, pero también mierdas gigantes

¿Cómo escoges los trabajos?
A veces lo haces por el dinero. A veces porque cruzas en el proyecto. A veces es una peli que se hace sin dinero, pero te parece muy bonita y la haces. Pero sigo haciendo castings y cada vez lo llevo peor.

¿Por qué?
Lo paso muy mal. Es como volver a empezar de cero todo el rato. Es como tener que demostrar una vez y otra que eres la persona que ha nacido para interpretar aquel papel. Supongo que es parte de nuestro trabajo. Encuentro que los directores de castings tendrían que ir más al teatro para descubrir más talentos. No hay mejor escuela que el teatro.

Tú has hecho mucho de todo: teatro, cine, televisión...
He hecho mucho teatro: dramas, comedias, musicales; menos cine, unas 10 pelis... Y tele: el reportero con bigote, 'Tabús'. Un programa del cual estoy muy orgulloso, donde entré como productor y guionista. Una vez Rosa Maria Sardá, una mujer que consiguió huir de los encasillamientos, me dijo que el secreto era creérselo: involucrarse de verdad. Estuvo un momento, cuando hacía 'a El reportero con bigote', que corrí el riesgo de encasillarme, pero por suerte me llamó Carlos Marqués-Marcet para hacer 10.000 Km. Él fue el que me quiso, porque los productores no lo veían claro.

¿Por qué?
No los convencía, pero lo probamos y acabó saliendo. Entonces en España me conocían como el actor catalán hipster sensible y aquí como el imbécil del bigote que también miedo hacer llorar. Siempre agradeceré a Carlos Marqués-Marcet que no me prejuzgara.

Fue uno de aquellos momentos que marcan una carrera.
Fue un momento muy dulce. Era una peli de poco presupuesto, muy pequeña, pero que funcionó muy bien. Sí, hay un antes y un después en mi trayectoria, especialmente en el mundo del cine, a partir de 10.000 Km.

¿Verano 1993, también, no?
Una maravilla de película. Tuve la suerte de ganar a Goya después de haber sido nombrado por 10.000 Km pero las que realmente están increíbles son las niñas. En Verano 1993 lo hago bien, pero, principalmente, lo que hacía era fumar. Ahumaba a todas horas, una cosa que ensayo cada día. La única diferencia es que fumaba con la izquierda. Como lo hacía el padre de la directora, Carla Simón.

Muchas de tus pelis tienen alguna cosa generacional.
El otro día me decían que represento eso de la nueva masculinidad. Soy el anti macho alfa. Mis compañeros se nos ríen de mí por eso del actor catalán triste. Y, en parte, tienen razón. Pero es que siempre he estado así. Me gustan las mujeres con coño y carácter. Me ponen caliente las mujeres que van adelante. Yo soy más cobarde. He tenido la suerte de rodearme toda la vida de mujeres fuertes, aunque ahora el psicólogo me dice que tengo que rebajarlo un poco, eso de las mujeres fuertes.

David Verdaguer 02 Laia Hinojosa
David Verdaguer, un actor que mira hacia adentro. Foto: Laia Hinojosa

Me gustan las mujeres con coño y carácter

¿Vas al psicólogo?
Sí. Hace relativamente poco que voy. Voy una vez a la semana. Es una pasta. ¡Pero estoy bien, eh!

No hay que estar mal para ir.
No diré aquello que todo el mundo tendría que ir, pero quería estar mejor. Y estoy mejor. Sorprendentemente estoy un poco mejor. No puedo decir que he estado con depresión, pero he flirteado con ella. Soy un tipo bastante hacia adentro y muy reservado. No todo es el que se ve en la tele. Y cada vez lo paso peor antes de actuar y tengo muchas angustias. Cuando aprendes que puedes actuar con miedo, es mucho guay, pero si te vence... Estoy luchando para que no me pase.

¿Cómo lo estás superando?
Saltando, con miedo, pero saltando.

Eres un tipo muy hacia adentro, pero que hace un trabajo muy hacia afuera.
Fernando Fernán Gómez tenía una frase maravillosa. Decía que era tímido y por eso se había hecho actor, porque era el único trabajo en que sabes que el otro te responderá. Yo no soy tímido, pero sí que me recluyo hacia adentro. Y la cabeza me va muy rápida y no piensa cosas muy interesantes.

Començar, la obra que estás haciendo estos días con el Mar Ulldemolins en la Villarroel también es muy generacional.
A saco. Es un texto que mientras lo leía me resonaba. Una obra que me ha llegado en un momento muy concreto de mi vida que he agradecido mucho poder hacerla. Tengo 38 pero ya estoy sufriendo la crisis de los 40. Me encanta este espectáculo porque empieza como una comedia romántica, pero avanza hacia un relato mucho más complejo. Y es un tópico, pero nunca es tarde para volver a empezar, ya esté en los 40, en los 20 o en los 80. Además, el autor habla de muchas cosas, pero no hay una moralina final. No hay ninguna conclusión. No hay ningún punto final. No. Simplemente te deja temas que a medida que pasa el tiempo te hacen pensar. Como tener hijos.

¿Te ha cambiado ser padre?
Infinitamente. Antes tener miedo de morirme y ahora tengo miedo de que muera mi hija. O tengo miedo de morirme yo y perderme cosas de ella. Es el único amor que no padre de crecer nunca.

¿Entiende que eres actor?
Más o menos. Y me marcho y me dice "mucha mierda". Todavía no me ha visto en el teatro, pero más o menos lo entiende. Ella, pero, quiere ser veterinaria. Le dan miedo los perros, pero quiere ser veterinaria. Es maravillosa. Vive en el sí y eso es increíble.