Leer libros escritos por mujeres es, todavía hoy, un acto de descubrimiento y también de justicia: una manera de coser silencios, de dar cuerpo a historias que el mundo había dejado en los márgenes. En una pequeña librería de Gràcia, los libros no solo se apilan: respiran. Y cada lomo es una voz que dice: “Yo también tengo una historia que explicar”. En el número 142 de la calle de Ramón y Cajal, en la Vila de Gràcia, una pequeña librería se ha convertido en un espacio singular dentro del mapa cultural de Barcelona: Amora Llibres. No es una librería cualquiera. Aquí no hay excepciones: todos los libros están escritos por mujeres.

Amora llibres / Foto: Alba Richart
Un rincón de la librería Amora Llibres / Foto: Alba Richart

El proyecto nació en febrero de 2024 de la mano de dos amigas brasileñas establecidas en Catalunya ya hace veinte años, Anita Cortizas y Vanessa Almeida, que decidieron cambiar de rumbo profesional. “Dejé el trabajo de mierda que tenía”, dice Anita, para dar forma a una idea clara y militante: crear un espacio dedicado, exclusivamente, a la literatura femenina.

Una brecha que persiste

La motivación no es casual. Los datos continúan reflejando una desigualdad persistente: aunque las mujeres leen más, publican menos y tienen menos visibilidad. El año 2024, por ejemplo, solo un 39,7 % de los libros publicados en el Estado español estaban escritos por mujeres, según un estudio del Ministerio de Cultura.

Amora llibres / Foto: Alba Richart
Amora Llibres / Foto: Alba Richart

En este contexto, Amora Llibres se presenta como un pequeño altavoz. Un espacio que no solo vende libros, sino que reivindica la necesidad de leer más autoras para avanzar hacia una cultura más equitativa. “El 80 % de los clientes que tenemos en la librería son mujeres”, explica Anita. “Tenemos clientes hombres muy buenos, y son siempre bienvenidos, y queremos que vengan más, pero los datos son claros, las mujeres leemos más que los hombres. Pero lo queremos cambiar, que los hombres lean más libros escritos por mujeres para entender nuestro punto de vista”.

Amora llibres / Foto: Alba Richart
Una máquina de escribir en una de las estanterías de Amora Llibres / Foto: Alba Richart

La librería es acogedora, pero muy pequeña; tanto es así que guardan las cajas de libros de Sant Jordi en la bodega de al lado, que les hace el favor. El corazón del catálogo es la narrativa; sin embargo, la poesía y el ensayo tienen también un lugar destacado, construyendo un mosaico de voces diversas que atraviesan géneros y continentes. Y hace poco decidieron dedicar un espacio a la literatura infantil después de que una librería infantil del barrio cerrara las puertas. “Vimos una oportunidad y la aprovechamos; tenemos un catálogo infantil muy bien elegido, con temas feministas para los más pequeños”.

Amora libros / Foto: Alba Richart
El interior de la librería Amora Llibres / Foto: Alba Richart

El 60 % de los libros que venden son en castellano y el 40 % en catalán, y un pequeño porcentaje es en inglés y portugués, ya que ellas son brasileñas. “Tenemos una sección de literatura latinoamericana y para nosotras no tiene sentido tener las traducciones al catalán”. Más allá de los libros, también venden merchandising como tote bags, camisetas o postales de Flavita Banana, que ella misma las trae en persona. 

Amora llibres / Foto: Alba Richart
Amora Llibres, un diseño de Flavita Banana / Foto: Alba Richart

Una de las cosas que reivindica Anita es que les ayudaría mucho a crecer vender café. Tener un pequeño estand con una cafetera, tal como hacen las librerías del Eixample. “Hay una normativa aquí en Gràcia que no nos permite vender café, pero dos calles más allá sí que lo pueden hacer. Es muy difícil vivir solo de vender libros; las distribuidoras se llevan un buen pellizco, y eso nos ayudaría.”

Amora llibres / Foto: Alba Richart
Librería Amora Llibres / Foto: Alba Richart

Más allá de la venta, el proyecto tiene una clara vocación de comunidad. Sus impulsoras quieren que la librería sea un punto de encuentro, un espacio de conversación y de descubrimiento. Y, sobre todo, insisten en un reto que puede parecer paradójico: es necesario que también los hombres lean a mujeres. Y no solo llenan las estanterías de nombres de mujer; el espacio se ha convertido en un universo cultural donde se organizan charlas, presentaciones de libros y cursos de escritura.

Amora llibres / Foto: Alba Richart
Anita, una de las socias de la librería Amora Llibres / Foto: Alba Richart

Quizás, como dice Anita, en un futuro ideal no serán necesarios espacios así. Pero hoy, en este presente aún desigual, Amora Llibres es más que una librería: es una declaración. Un recordatorio de que la literatura también es un lugar de lucha y que cada libro puede ser una manera de reescribir el mundo.

Amora libros / Foto: Alba Richart
Amora Llibres / Foto: Alba Richart