Las nuevas tecnologías se han apoderado de todo y de todos. A día de hoy todo funciona con electricidad, algo que se comprobó con el famoso apagón que sufrió España el año pasado. Pantallas táctiles, móviles inteligentes, relojes digitales, entre muchos otros. Ya se han perdido aquellas conversaciones de cara a cara, el tiempo al teléfono, llevar un reloj en la muñeca y consultar la hora con las agujas. Ni hablemos de los relojes de arena.

Es hora de quitar pantallas y alejar del entorno digital a los niños pequeños. Ikea tiene en su colección infantil de accesorios para el baño un nuevo producto, que podría definirse com un juguete para los niños, que ayudará a los más pequeños a lavarse los dientes y a calcular el tiempo. Se trata del temporizador “Humlesjön”. Podría ser un adorno de pared pero es más que eso, este moderno “reloj de arena” se ha diseñado para la eficiencia en el cuarto de baño.

temporizador
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Tus hijos crecen sin tecnología con Ikea 

El temporizador es interesante visualmente por su color turquesa y esa arena fina de color rojiza que cae por sus círculos. La verdadera magia de este producto radica en su funcionalidad. Este reloj se queda fijo en la pared gracias a su ventosa integrada.

Está pensado para adherirse directamente a los azulejos de la ducha o al espejo del lavabo. ¿El objetivo? Ayudarnos a ser conscientes del paso del tiempo mientras nos aseamos. Es una herramienta visual perfecta para controlar la duración de las duchas, fomentando un ahorro real de agua y energía, o para asegurar que los más pequeños de la casa cumplan con los dos minutos reglamentarios de cepillado de dientes.

Lo que hace que este temporizador sea tan atractivo es su simplicidad. No necesita pilas, no requiere configuración y, lo más importante, no emite pitidos estridentes que rompan la calma de la mañana. Ideal para enseñarles a los niños a criarse en un entorno alejado de las tecnologías. Simplemente hay que girarlo para que la arena comience a caer. Es una forma analógica y visual de gestionar nuestras rutinas diarias en un espacio donde el teléfono móvil, por seguridad o por higiene, suele estar fuera de nuestro alcance.

Esta diseñado específicamente para el baño, puede soportar la humedad gracias a los materiales resistentes de los que se ha construido. Es un objeto que combina la nostalgia del tiempo que fluye físicamente con la necesidad actual de vivir de forma más sostenible y organizada.

Ikea demuestra que no hace falta la tecnología para fabricar un producto interesante. Además, los niños podrán explorar el mundo que les rodea por muy poco, tan solo 2’99 euros, así que su precio no es una excusa.