Reunir en un solo espacio todos los archivos de Barcelona es uno de esos proyectos que hacía años que dormía en un cajón. La última noticia, hasta ahora, de aquel proyecto ambicioso, databa de 2017, anunciando una entrada en servicio de cara al año 2022, fijando, eso sí, el espacio del futuro nuevo Archivo en la gran nave central del recinto industrial de Can Batlló. Desde 2017 no se había sabido, públicamente, prácticamente nada más, hasta este miércoles, cuando el alcalde de Barcelona, Jaume Collboni, ha anunciado la reanudación del proyecto con un inicio de obras para el año 2027 y una previsión de culminar el traslado de los archivos, actualmente repartidos en 23 dependencias, de cara al año 2034.
“Finalmente, empezaremos las obras del futuro archivo de la ciudad, que será también un gran equipamiento cultural abierto al barrio”, ha afirmado Collboni en el marco de una visita al recinto fabril de Can Batlló, en el distrito de Sants-Montjuïc y ahora reconvertido en parque público, que ha incluido la entrada al Bloque 8, el principal de la antigua fábrica, donde tomará forma este nuevo equipamiento, que tendrá una superficie de 30.000 metros cuadrados y un presupuesto global de 98 millones de euros. Para hacerlo posible, primero habrá que empezar con la gran reconversión del espacio, un edificio gigantesco declarado Bien Cultural de Interés Local (BCIL) que, de hecho, gana en superficie respecto al proyecto de 2017. Además de hacerse más poroso al abrirse a la ciudadanía gracias a la apertura del parque, tiene un uso que el alcalde ha calificado de “masivo”.



Hay que tener en cuenta que el futuro archivo se sitúa en una gran nave de 9.000 m² de planta, con una entrada flanqueada por columnas, que dotará al nuevo equipamiento de una cierta monumentalidad. Ahora bien, el edificio ahora se tendrá que reformar íntegramente, incluyendo la apertura de nuevos patios interiores, conformando en la planta baja un ágora y destinando las plantas superiores al almacenamiento de la documentación y a las salas de consulta, superando eso sí, la vieja concepción de depósito documental: “El archivo es mucho más que el espacio físico donde se guardan documentos, es toda una institución, porque es la memoria de la ciudad”, ha precisado el alcalde.
Traslado en 2034 y futuros usos para las dependencias actuales
Aunque se prevé dotar de usos el nuevo archivo a medida que avancen las obras, el traslado del fondo documental se prevé en el periodo 2032-2034, ya que se trata de un movimiento de envergadura que supondrá converger en un espacio servicios ahora diseminados en 23 sedes repartidas por toda la ciudad. Esto, ha apuntado Collboni, supondrá “destinar a nuevos usos” las actuales dependencias, y aunque no ha dado muchos detalles, sí que entra en los planes del actual gobierno municipal destinar parte de estas dependencias a “vivienda dotacional”. En todo caso, se tratará de una fase que queda para más allá de 2034 una vez, si todo va como se prevé ahora, el nuevo archivo se haya concentrado en Can Batlló.