Desde hace unos años Barcelona mantiene una política activa de cara a impulsar los nombres de calle dedicados a mujeres, una feminización del nomenclátor que tiene como propósito reducir la gran diferencia actual entre calles dedicadas a hombres y las dedicadas a las mujeres. En este contexto, en julio de 2024 el Ayuntamiento anunció varias novedades en los nombres de las calles, como la intención de dedicar espacios a la activista antifascista Neus Català, la cantante de ópera Concepció Callao y la periodista Montserrat Minobis, entre otras. Con todo, estos cambios no se aplican inmediatamente una vez aprobados sino que dependiendo de los casos pueden tardar incluso años en hacerse realidad, en especial si se trata de espacios en construcción.
Es en este marco que uno de los viales anunciados hace más de dos años ha empezado ahora a tomar forma, ya que se trata de un pasaje de nueva urbanización en el contexto de un edificio en construcción. En concreto se trata del pasaje de Pilar Santiago, un nuevo paso para peatones que unirá la avenida Meridiana con la calle de Concepción Arenal, en el barrio de la Sagrera (distrito de Sant Andreu). El nuevo pasaje permitirá unir las dos calles y conectar con el antiguo Canòdrom a través de un nuevo edificio en construcción en lo que durante décadas ha sido un solar ocupado por un parking privado. El caso es que, con el avance de la edificación, ya luce la nueva placa, aunque el pasaje, al encontrarse en una zona en obras, todavía no es accesible.
¿Quién fue Pilar Santiago?
Pilar Santiago (Barruelo de Santullán, Palencia, 1914 - Barcelona, 1998), establecida en Sant Andreu de Palomar desde pequeña, fue maestra y militante de la UGT y el Bloc Obrer i Camperol, que después se convertiría en el Partit Obrer d'Unificació Marxista (POUM). Durante la Segunda República participó activamente en la vida política y feminista, impulsando el Secretariado Femenino del POUM y colaborando en publicaciones como Emancipación y La Batalla. A raíz de los hechos de mayo de 1937, el POUM fue perseguido, y el marido de Santiago, Joan Hervàs, fue asesinado en 1938, mientras que ella misma fue detenida y encarcelada, aunque posteriormente consiguió la libertad gracias a influencias familiares.
Exiliada en Francia y después en México, inició una nueva etapa vital. Allí se casó con el médico Rafael Trueta y desarrolló una carrera académica y docente, formándose en biblioteconomía, archivística e historia. Trabajó en escuelas prestigiosas mientras formaba una familia. Después de quedar viuda por segunda vez, continuó vinculada a la enseñanza hasta la jubilación. En los últimos años, mantuvo el compromiso con la memoria histórica, participando en la asociación Les Dones del 1936 y colaborando en proyectos culturales. Su vida refleja compromiso político, exilio y dedicación educativa, razón por la cual ahora Barcelona le dedica una calle.
