Cada noche, decenas de tiendas aparecen en las playas de la Barceloneta y de Sant Sebastià. Son alojamientos improvisados para personas que buscan una manera de pasar la noche sin pagar una habitación. Según 3CatInfo, hay una treintena de tiendas instaladas habitualmente en estas playas. El fenómeno tiene varias causas y también diferentes perfiles. Algunos son turistas que quieren reducir el coste del viaje, mientras que otros son personas recién llegadas que han llegado a Barcelona para buscar trabajo. Según el mismo portal, este segundo grupo es mayoritario entre las personas que duermen en la playa.
El precio del alojamiento ayuda a explicar esta situación. Según los datos, dormir en un hotel de Catalunya cuesta actualmente unos 150 euros de media por noche, aproximadamente un 6% más que hace un año. Ante este incremento, algunas personas optan por pasar la noche en la playa.
Pero ni siquiera hace falta llegar a los hoteles para encontrar precios elevados. Según Hosteltur, durante la temporada de verano una cama en una habitación compartida de ocho personas en un albergue turístico puede llegar a los 63 euros por una noche de viernes. A esta cantidad hay que sumarle cinco euros más en concepto de tasa turística y recargo municipal.
Multas y sanciones de más de 500 euros
Dormir en la playa, sin embargo, no es una alternativa legal. La normativa de Barcelona prohíbe tanto dormir como acampar en los espacios públicos. Según una portavoz del Ayuntamiento citada por Hosteltur, la pernoctación en las playas está prohibida y puede comportar multas de hasta 600 euros. De hecho, la nueva Ordenanza de Convivencia fija sanciones de hasta 500 euros por dormir o acampar en espacios públicos.
Además de la posible multa, las condiciones tampoco son fáciles. Las personas que pasan la noche en las playas tienen que marcharse cada madrugada, hacia las tres, para que los servicios municipales puedan empezar a limpiar la arena. Además, también se alerta de la presencia habitual de carteristas en la zona. El fenómeno preocupa a los vecinos. Un residente, en declaraciones recogidas por TVE y Deutsche Welle, denuncia la presencia de acampadas y el uso de las duchas y otros servicios de la playa por parte de las personas que pasan la noche allí.
También preocupa al sector turístico. Manel Casals, director general del Gremi d’Hotels de Barcelona, considera que estas imágenes pueden perjudicar la reputación de la ciudad. Según ha explicado al portal Hosteltur, Barcelona está intentando atraer un turismo de "altísima calidad" y la proliferación de este tipo de alojamiento improvisado no encaja con esta apuesta. Apartur, la Associació d'Apartaments Turístics de Barcelona, ve otro problema: la falta de una oferta lo suficientemente amplia de alojamiento. La entidad considera que la repetición de estas situaciones cada verano debería servir como advertencia ante la futura desaparición de los pisos turísticos legales prevista para 2028.
El Ayuntamiento, sin embargo, recuerda que no todas las personas que duermen en las playas son turistas. Según explica a Hosteltur, una parte son personas sin hogar y, en estos casos, los servicios municipales intentan contactar con ellas para ofrecerles ayuda. La Guardia Urbana también patrulla habitualmente las playas y puede desalojar a las personas que pernoctan en ellas.
Las tiendas que aparecen cada noche en la Barceloneta, por lo tanto, son más que una imagen de verano. Reflejan una combinación de precios elevados, falta de alternativas asequibles y situaciones personales muy diferentes que conviven en uno de los espacios más turísticos de Barcelona.