La montaña de Montjuïc es una atalaya natural que se levanta sobre Barcelona, y por eso mismo siempre ha tenido una destacada importancia militar por su papel como elemento de control y defensa del territorio. En este sentido, es bastante conocido el castillo de Montjuïc, una fortaleza que se ha convertido en símbolo agridulce de la ciudad y testigo de numerosos episodios históricos, pero en este Barcelona Exprés nos hemos querido acercar a otra instalación militar menos conocida.
Así, por debajo de la Anella Olímpica en dirección al Llobregat, encontramos dos edificios que conservan todavía hoy un marcado aire castrense. Se trata del Polvorí y del Cos de Guàrdia, dos construcciones que han sido catalogadas y protegidas como bien cultural de interés local, hecho que reconoce el valor histórico y patrimonial dentro del conjunto de la ciudad.
Tanto el polvorín como el cuerpo de guardia eran construcciones auxiliares del castillo de Montjuïc y formaron parte del conjunto de instalaciones militares que el ejército español levantó después de la guerra de Sucesión, cuando el ejército español reforzó la presencia militar en Barcelona para asegurar el control de la ciudad. Además, el Polvorí, que como su nombre indica servía para guardar la pólvora y otros explosivos, está rodeado por una muralla con aspilleras y torretas de centinela que garantizaban la seguridad del recinto y que demuestran su importancia dentro del conjunto militar de Montjuïc.
Con el paso del tiempo, la relevancia de este edificio ha sido tan significativa que incluso el barrio adyacente ha adoptado su nombre, conocido como el Polvorí. Este núcleo forma parte del barrio de la Marina de Port, dentro del distrito de Sants-Montjuïc. Sin embargo, hoy en día el espacio ha perdido completamente su función militar y, además, en algunos puntos está en un deplorable estado de conservación, como se puede ver en partes externas como las garitas de los centinelas del Cos de Guàrdia.
En cuanto al Polvorí, después de una rehabilitación realizada el año 2005, el edificio, que es propiedad del Ayuntamiento de Barcelona, ha sido reconvertido en un equipamiento cultural destinado a usos comunitarios.
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Actualmente, sin embargo, el interior del Polvorí no es visitable, lo que limita la posibilidad de conocerlo de primera mano. Por eso, la mejor manera de terminar este Barcelona Exprés es recordando la leyenda popular que dice que hay un túnel que une este edificio con el castillo de Montjuïc. Una historia misteriosa que añade aún más interés a este rincón poco conocido de la ciudad.