El 6 de diciembre de 2025 fue para los vecinos del barrio de Porta, en el distrito barcelonés de Nou Barris, el pistoletazo de salida de una pesadilla que todavía dura. Aquel día abrió, en el número 75 de la calle Pintor Alzamora, la discoteca Enigma, que se promociona como "la discoteca colombiana más grande de Barcelona", orientada a la música y al público de este país sudamericano. Desde entonces, los vecinos conviven con una serie de problemas relacionados con la existencia de este local de ocio nocturno, o más concretamente, con los comportamientos incívicos de sus clientes: peleas, gritos, suciedad e incluso amenazas forman parte del orden del día —más bien, de la noche— para los residentes de la zona.
De hecho, las sospechas de que habría problemas con esta discoteca ya empezaron incluso antes de la apertura, pero se confirmaron el mismo día de la inauguración, cuando el vecindario ya experimentó "jaleo tanto a la entrada como a la salida", como también una serie de comportamientos incívicos, desde "destrozos en contenedores y vehículos hasta meadas y vomitonas" en la vía pública. La reacción vecinal fue constituirse en Plataforma Civicocultural de Porta para aglutinar todas las quejas y elevarlas al Ayuntamiento de Barcelona, con el objetivo de acabar con problemas nocturnos que incluyen peleas, gritos e incluso amenazas.
Laurio es el vecino que lleva la voz cantante y se le nota la experiencia, ya que es expresidente de la Associació de Veïns de Porta —entidad que se ha mantenido al margen de estas protestas—. Este vecino reprocha al concejal de Nou Barris, Xavier Marcé, con quien se reunieron, que les dijo "que la discoteca no se podía cerrar, a pesar de que inicialmente nosotros no dijimos nada de cerrarla", aunque diez meses después y con la experiencia de un verano "con un julio y un agosto que han sido un infierno para los vecinos", ahora muchos vecinos se suman a la petición de cierre que expresa el mismo Laurio: "Mientras no cumpla las condiciones, y no se cumplen, que la cierren".
Hay que tener en cuenta que la discoteca Enigma tiene licencia en vigor y ha pasado las inspecciones legales, tal como han confirmado a este medio tanto el Ayuntamiento de Barcelona como el propio local de ocio nocturno, pero según los vecinos, hay ciertas circunstancias que hay que tener en cuenta, en especial en lo que se refiere a los planes de evacuación. Laurio así lo explica: "Me he mirado el proyecto y he podido observar anomalías exteriores graves", la "más gorda" de las cuales sería la salida de emergencia de la calle de la Selva. "En los papeles pone dos metros y, a pesar de ello, hace uno con cuarenta". De hecho, la discoteca tiene un aforo de trescientas setenta y siete personas y evacuarlas de golpe podría ser una "ratonera", según este vecino de Porta, que recuerda que la salida principal da a una acera "de tres metros con alcorques, un armario de alumbrado público, señales verticales y otros", considerando que si hubiera que evacuar el local por la puerta principal o la de emergencia, que además tiene escalones, "la mitad de la gente se asfixiaría".
¿Cuáles son las quejas de los vecinos?
Ahora bien, más allá de estas posibles irregularidades, las quejas vecinales se centran en el comportamiento de los clientes fuera del local, que se ha convertido en un verdadero quebradero de cabeza las noches de los fines de semana, y también de la inacción policial, a pesar de que la presencia de la Guardia Urbana ha mejorado últimamente: "Ha llegado un momento en que nos encontramos desamparados por el Ayuntamiento y por la alcaldía de barrio", apunta Francisco, que añade que "cuando entran en la discoteca, gritan, pero lo peor es cuando salen, porque salen bebidos y los guardias de seguridad los envían hacia arriba o hacia abajo". Este vecino relata peleas y también amenazas a los residentes.
Lo peor es cuando salen, porque salen bebidos y los guardias de seguridad los envían hacia arriba o hacia abajo"
Otra vecina, Ariadna, apunta que el principal problema es la hora de la salida, "cuando los clientes van hacia el metro", en referencia a la estación de Llucmajor, situada poco más de cien metros, pero pasando por la plaza de los Jardins d'Alfàbia, una ramblita con bancos y espacio para peatones que funciona como un imán para aglutinar "ruidos, gritos y jaleo". "No podemos dormir los fines de semana", insiste, recordando que esta salida de la discoteca es a partir de las cinco de la madrugada, una hora intempestiva para hacer ruidos.
Por su parte, Maria Àngels y Yolanda se definen las dos como "vecinas de toda la vida". La primera apunta que lo que pasa en estas calles de Porta "es una vergüenza", y por eso invita "al señor que ha dado el visto bueno para hacer esto, que venga aquí y se quede a dormir, a ver si le gusta ver esto". La segunda introduce otro aspecto de los problemas generados más allá de la suciedad: "la inseguridad". De hecho, apunta que hay vecinos que viven "con miedo" y detalla que se han vivido episodios de amenazas: "Si alguna vez hemos querido decir: Oye, por favor, 'callaos', porque siempre se les ha dicho con buena educación, 'callaos', si se están peleando, si están hablando, gritando, entonces te amenazan, Baja, que te mato, directamente".
Discoteca Enigma: "Somos los primeros interesados en que no pase nada"
Ante esta avalancha de críticas, Daniel Ruz Escobar, director del Grupo Mandarina, que gestiona varios locales de ocio nocturno entre los cuales Enigma, admite, en declaraciones a ElNacional.cat, que "ha habido casos aislados" de comportamientos incívicos, pero en línea con lo que pasa "en todas las discotecas", razón por la cual manifiesta "sorpresa" ante la repercusión que tiene este caso. "Somos los primeros interesados en que no pase nada", apunta este responsable, que añade que el local "es muy tranquilo" pero que desde la discoteca "no podemos controlar lo que pasa a dos calles". "Invertimos en seguridad para controlar la calle", afirma Ruz, para añadir que "cada noche limpiamos la calle y lo documentamos con vídeos" —vídeo inferior—, para demostrar que no quieren generar molestias a los vecinos. "Una hora antes de cerrar ya hacemos anuncios por megafonía pidiendo que a la salida se respete el descanso de los vecinos; el último mensaje cuando cerramos también va en este sentido", insiste Ruz.
Si en cuanto a la relación con los vecinos el responsable de la discoteca Enigma se muestra conciliador, en cuanto a las acusaciones de incumplir la normativa, se muestra inflexible: "Todo está al día y en condiciones". "Como discoteca pasamos controles superexigentes para la licencia y, si no estuviera en condiciones, nunca nos habrían dado la licencia", insiste, para advertir que se colabora con la Guàrdia Urbana para evitar conductas incívicas, además de descartar que haya clientes con vasos y bebidas de la discoteca, ya que desde el local "no se permite que saquen vasos o bebidas", una acción que, en todo caso, está prohibida por las ordenanzas municipales. Por todo ello, ante el revuelo de los vecinos, Ruz fija el posicionamiento de Enigma: "Son casos aislados y nos sorprende la repercusión".
El Ayuntamiento asegura que ha reforzado la vigilancia y la limpieza
En cuanto al Ayuntamiento de Barcelona, que también recibe las críticas del colectivo vecinal, fuentes municipales consultadas por ElNacional.cat expresan el "compromiso firme con el mantenimiento y el control del espacio público" por parte del distrito de Nou Barris, y que en el marco de las calles que rodean la discoteca se han llevado a cabo "actuaciones reforzadas de limpieza y mantenimiento del espacio público", así como "presencia de la Guàrdia Urbana en las franjas de máxima afluencia y seguimiento de las posibles incidencias vinculadas a la actividad" de la discoteca, además de una aplicación de la nueva Ordenanza de Convivencia.
Las mismas fuentes apuntan que desde el distrito se mantienen "canales de comunicación con el vecindario para atender las consultas y preocupaciones planteadas" y que, específicamente desde la apertura del local el pasado diciembre, "se ha hecho un seguimiento intensivo y constante de la actividad, con inspecciones diurnas y nocturnas, verificaciones de cumplimiento y coordinación con la Guàrdia Urbana de Barcelona", además de poner a disposición del vecindario la posibilidad de hacer "una inspección previa de ruido en domicilio, en caso de que se solicite y se aporten los datos necesarios que permitan abrir un expediente", aunque de momento no se ha recibido ninguna petición en este sentido.
Asimismo, desde el consistorio se recuerda que se han llevado a cabo diferentes controles municipales que actualmente comprenden dos expedientes de disciplina abiertos por deficiencias a los que la discoteca ha presentado recursos "que se están analizando". En todo caso, las mismas fuentes apuntan que el local "dispone de las autorizaciones correspondientes para las actividades de Restaurante-Bar con cocina y de Sala de fiestas con espectáculo, con un aforo máximo autorizado de 377 personas" y dispone de un informe favorable en cuanto a la seguridad y las medidas de evacuación. Todo ello, con vigencia indefinida, pero "sujeta al control periódico obligatorio cada cuatro años, encontrándose actualmente vigente y eficaz". En todo caso, los servicios municipales "continúan haciendo el seguimiento correspondiente para garantizar que la actividad se desarrolle de acuerdo con las condiciones autorizadas y con la normativa vigente".
El Ayuntamiento recuerda que el local "dispone de las autorizaciones correspondientes para las actividades de Restaurante-Bar con cocina y de Sala de fiestas con espectáculo, con un aforo máximo autorizado de 377 personas"
En definitiva, las tres partes admiten que ha habido incidencias relacionadas con la existencia de esta discoteca, pero, a fin de cuentas, los que sufren directamente las consecuencias son los vecinos, que han visto que desde diciembre, un espacio tranquilo de residencia sin más alteraciones que las habituales de cualquier zona de Barcelona, se ha convertido en una pesadilla las madrugadas del fin de semana. Ahora bien, todo apunta a que solucionar esta situación es un enigma que debe resolver el Ayuntamiento.
