Durante años y años, los vecinos de Sants habían pedido la adaptación de la estación de metro de Plaza de Sants para personas con movilidad reducida, ya que no contaba con ascensores de acceso y tampoco está totalmente cubierta con escaleras mecánicas. Esto suponía un problema para personas con discapacidad, familias con cochecitos o gente mayor que quería entrar al metro y a menudo optaba por caminar durante unos metros hasta las estaciones de Hostafrancs (línea 1) o de Badal (línea 5), que sí que están adaptadas. Semanas atrás comenzaron las obras para adaptar este intercambiador, que, según datos de TMB, cada día laborable, acoge cerca de 12.000 intercambios de personas que van de la línea roja a la azul o viceversa, las dos más utilizadas de toda la red. Ahora, a partir del próximo lunes, el 27, este pasillo de enlace quedará cerrado para poder realizar las intervenciones necesarias. Según TMB, se trata de una "medida indispensable para poder ejecutar el ensanchamiento de este espacio y adaptarlo a personas con movilidad reducida". El pasillo permanecerá cerrado hasta la primavera del próximo año, sin que se haya especificado la fecha, y para hacer el transbordo será necesario salir de las estaciones y hacer la ruta por el exterior, por la calle de Sants.
Aparte de la adecuación del pasillo de conexión, las obras para la adaptación de esta estación incluyen la ampliación del vestíbulo de la L5, situado debajo de la plaza de Sants, la instalación de nuevos y esperadísimos ascensores y el recrecimiento de los andenes. El plazo previsto de esta primera fase es de unos 30 meses. En paralelo a esta primera fase, el Departamento de Territorio, encargado de las obras, tiene en redacción el proyecto para mejorar la accesibilidad de la L1, en la que será una segunda fase. Además, Consejería y Ayuntamiento están redactando el proyecto que definirá la futura urbanización de la plaza, que sufrirá una reordenación del espacio con la aparición de elementos como los ascensores.
Tres ascensores
Durante años y años, Plaça de Sants había sido un punto negro de la red del Metro de Barcelona por su falta de ascensores. A pesar de que, según datos de 2024, más de cinco millones de pasajeros (2.470.741 en la L1 y 3.537.419 con la L5), esta parada se había quedado antigua y suponía un problema grave en un barrio donde vive mucha gente mayor y en una ciudad que cada vez se está envejeciendo más. Aunque 157 estaciones del metro ya están adaptadas, un 96,3 %, Plaça de Sants era una gran asignatura pendiente que ahora se resolverá. Concretamente, en la primera fase se colocarán tres ascensores: uno conectará la calle con el vestíbulo y los dos restantes conectarán el vestíbulo, que tendrá nuevas barreras tarifarias, con los andenes.