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El chaflán de las calles Fluvià y Andrade, en el barrio de Sant Martí de Provençals de Barcelona —distrito de Sant Martí— era hasta hace unos meses un rincón más de Barcelona, un cruce de calles de la trama Cerdà donde la vida vecinal transcurría sin tropiezos destacables. Ahora bien, desde hace unos meses, justo desde antes del verano, los residentes se han encontrado con un vecino incómodo a raíz de la apertura de un supermercado de la cadena Aldi. Este centro tiene la entrada principal por la calle de Bac de Roda, pero la entrada al almacén se sitúa justo al otro lado de la manzana de casas, es decir, en la mencionada calle Fluvià tocando a la calle Andrade.

 

La entrada a este almacén se sitúa donde hasta hace unos meses se situaba un taller mecánico de coches, es decir, en un espacio que entonces contaba con vado y lugar para la entrada de vehículos, pero que con la reforma efectuada para habilitar el local como parte del supermercado ha quedado con una entrada más pequeña, aunque es por este punto que el establecimiento realiza sus operativas de descarga de género. Como los camiones de gran tonelaje no caben en el almacén, estas maniobras se hacen en la calle, y esto ha provocado las quejas de los vecinos, que denuncian molestias e incomodidades por los ruidos y ocupaciones de la acera que provocan los transportistas.

 

"Impiden el paso de la gente"

Cristina es una de las vecinas afectadas y es quien contextualiza el problema con el que se encuentran los residentes de la zona: "Hace unos tres meses que han abierto el Aldi, lo han hecho en la calle Bac de Roda, pero la carga y descarga la han hecho por aquí, por la calle Fluvià". Esta operativa no ha pasado desapercibida por los vecinos, ya que "están viniendo camiones grandes desde el primer momento y no entran dentro del mismo local". Esto provoca que la descarga, lamentan los vecinos, se haga "sobre la acera, ocupando una plaza de minusválidos y plazas de motos" e "impidiendo el paso de la gente". 

Estado actual de la entrada al almacén del supermercado por la calle Fluvià. Los vecinos reprochan a Aldi que la puerta ahora es demasiado pequeña para que entren los camiones más grandes / Foto: Carlos Baglietto
Entrada del mismo local de julio de 2024, cuando funcionaba como un taller de automóviles. Se aprecia que entonces el espacio era mucho más amplio, con capacidad para dos coches a la vez / Foto: Google Street View
La señal del vado está oculta con un cartón. Los vecinos opinan que está tapada porque el supermercado no paga la licencia al Ajuntament de Barcelona / Foto: Carlos Baglietto

De hecho, como señala Jordi, también vecino de la zona y presidente de la comunidad de vecinos del inmueble donde está la entrada al almacén del supermercado, uno de los problemas más notorios es que durante la descarga, "no dejan pasar a la gente", y si no encuentran sitio en la plaza de minusválidos "ocupan el paso de peatones". De hecho, aunque en la acera de enfrente hay una zona DUM, es decir, de Distribución Urbana de Mercancías, el nombre que utiliza el Ayuntamiento para la carga y descarga, los vecinos han detectado que incluso cuando tienen sitio allí prefieren hacerlo en un chaflán que no está habilitado para este propósito, y por eso Jordi apunta que "un día tendremos un susto" si la carga cae sobre un peatón. Además, de manera sospechosa, el letrero del vado está tapado con cartón y los vecinos consideran que es "porque no lo pagan".

"Ruidos a cualquier hora"

Más allá de las molestias generadas por la ocupación de la acera, Daniel, otro vecino, apunta que también tienen que aguantar "los ruidos", provocados en cualquier momento del día. Así lo ratifica Jordi, que por su parte apunta que la descarga se hace en cualquier momento: "Tan pronto vienen a las seis de la mañana, como a las diez de la noche o las nueve de la tarde, sábados o domingos". Además, a este ruido hay que añadir los de la maquinaria y las alarmas: "Hay días que empieza a sonar y no viene nadie a quitarla; se puede tirar una noche entera". Ante esta situación, los vecinos han presentado muchas quejas, tanto al Ayuntamiento como a Aldi y se quejan de que desde el supermercado solo reciben "respuestas automáticas, pero no hacen nada".

Imagen cedida por los vecinos en un momento de descarga diurna, donde se aprecia la ocupación del chaflán, donde hay una plaza de minusválidos, y de la acera, dejando muy poco espacio para el paso de los peatones
Imagen cedida por los vecinos de un momento de descarga nocturna captada este verano, época del año donde no oscurece antes de las nueve de la noche. Se aprecia nuevamente la ocupación de la acera

De hecho, dentro del local, pero abierto a la calle, hay una gran máquina que también genera ruidos, como detalla Jordi: "Cuando empieza a funcionar, parece un helicóptero, y eso hay días que ha sido a las cinco de la mañana". Por su parte, Emília, otra vecina, reclama más "empatía" a los trabajadores y relata que uno de los transportistas, "entre distante y antipático", respondió a sus quejas por una descarga a medianoche que eso lo harían "cada noche y además a aquella hora".

Es por este cúmulo de problemas que los vecinos reclaman soluciones, que deben provenir de Aldi, según apunta Daniel: "Las soluciones las debería buscar el propietario, yo con que no hicieran ruido me conformo, porque no estoy en contra del supermercado, estoy en contra del ruido". De la misma opinión es Emilia, que "nadie está en contra del Aldi", pero sí en contra de los problemas que genera. Por todo ello, Cristina apunta la posible solución a los problemas generados: "Lo más adecuado sería que hicieran la entrada más grande, porque tenían sitio para hacerla". De hecho, los vecinos, recordando que el taller tenía una entrada más grande, no entienden por qué "ahora es más pequeña, y por eso los camiones no pueden entrar y tienen que hacer la descarga en la calle".

Aldi busca el "menor impacto en el entorno"

Todas estas acusaciones recaen en la cadena de supermercados Aldi, que a su vez asegura que en el desarrollo de su actividad buscan "el menor impacto en el entorno", con la voluntad de minimizar molestias: "Trabajamos de forma continua para garantizar que la actividad de nuestras tiendas se desarrolle con la máxima eficiencia y el menor impacto posible en el entorno, promoviendo siempre la buena convivencia con los vecinos", han apuntado fuentes de Aldi en respuesta a una consulta de ElNacional.cat.

Nueve quejas y dos denuncias registradas en el Ayuntamiento

Por su parte, fuentes del Ajuntament de Barcelona también consultadas por ElNacional.cat han admitido que tienen conocimiento de la situación. En concreto, han apuntado que "en los últimos tres meses se han recibido nueve quejas sobre las operaciones de descarga" vinculadas al supermercado mencionado, ya que las quejas se han localizado en los números 194, 201 y 203 de la calle Fluvià, es decir, justo en el inmueble donde se encuentra la entrada al almacén del supermercado, en el de al lado y en el edificio de enfrente. Las mismas fuentes han apuntado en relación con esta situación que la Guàrdia Urbana, hasta el pasado 21 de septiembre, "ha denunciado dos vehículos por un mal uso de la zona". Asimismo, desde el distrito de Sant Martí se manifiesta la intención de "continuar velando por el cumplimiento de la normativa viaria en el espacio público".

Un grupo de vecinos reunidos para expresar las molestias que les genera el supermercado, situados en la parte de la acera que ocupan los camiones durante la descarga / Foto: Carlos Baglietto
Los vecinos se han quejado varias veces al supermercado y reprochan a Aldi que siempre les da respuestas automatizadas sin proponer soluciones / Foto: Carlos Baglietto

La situación, de momento, parece estar en un punto muerto a la espera de que la misma cadena de supermercados o el Ayuntamiento de Barcelona puedan implementar una solución, pero mientras tanto, los vecinos del barrio de Sant Martí de Provençals viven desde hace tres meses con una descarga de ruidos y molestias por la llegada de un vecino incómodo.