El alcalde de Barcelona, Jaume Collboni, se estancaría en las próximas elecciones municipales de mayo de 2027, mientras que la republicana Elisenda Alamany y el juntaire Jordi Martí Galbis se disputarían la segunda posición. Así lo apunta una encuesta de GAPS encargada por Junts per Catalunya, que dibuja un consistorio fragmentado y mantiene abierta la pugna entre las principales fuerzas políticas de la capital catalana. Según la proyección de concejales del estudio, el PSC obtendría entre 8 y 10 concejales (actualmente, con 10) con una estimación de voto de entre el 17,5% y el 19,5%; ERC se situaría entre 7 y 9 concejales (actualmente, con 5) y una estimación de voto de entre 15,5% y 17,1%; Junts conseguiría entre 6 y 8 concejales (actualmente, con 11), y con una estimación de voto de entre 14,3% y 16,3%.
Por otra parte, los Comuns pasarían de los actuales 9 a entre 5 y 7 ediles, con una estimación de voto de 12,8% y 14,8%. El PP, con 4 concejales actualmente, obtendría entre 4 y 5 ediles, con una estimación de voto de entre el 8,6% y el 9,9%; Aliança Catalana irrumpiría en el consistorio con una horquilla de entre 3 y 6 concejales y una estimación de voto de entre 8,3% y el 9,4%. Vox aumentaría sus dos concejales a una horquilla de entre 3 y 4 representantes, con una estimación de voto de 6,9% y un 8,2%. Finalmente, la CUP lucharía por entrar con una estimación de voto de entre el 3,6% y el 5,1% (el umbral para entrar es el 5%).
Por lo tanto, la proyección apunta a que PSC, ERC y Comuns sumarían entre 20 y 26 concejales, mientras que habría una suma de partidos independentistas de entre 16 y 25 representantes. Incluso, en caso de que Alamany quisiera ser alcaldesa, la suma de un pacto con Junts y Comuns (por separado) daría entre 18 y 24 concejales. La mayoría absoluta es de 22 ediles.
El PSC lidera, pero el gobierno suspende
El sondeo dibuja una situación incómoda para Collboni. La nota media que los encuestados otorgan al gobierno municipal es de 4,5 sobre 10, una valoración que sitúa al ejecutivo local por debajo del aprobado. Además, el 55,9% de los barceloneses puntúa la gestión con notas de entre cero y cuatro, mientras que un 41% le da entre cinco y seis y solo un 17,4% la valora con notas de entre siete y diez. Estos datos corresponden a las categorías de valoración recogidas en el estudio y no se deben sumar como si fueran excluyentes sin tener en cuenta los criterios de clasificación de la gráfica.
La demanda de cambio también es mayoritaria: el 55,9% de los encuestados considera que Barcelona necesita un cambio de gobierno. El dato refuerza la idea de que el PSC, a pesar de encabezar la proyección electoral, no conseguiría consolidar una valoración positiva de su gestión entre la ciudadanía. La lectura que hace la encuesta es que el gobierno municipal no ha conseguido convertir su liderazgo electoral en una aprobación clara de la gestión. El desgaste abre espacio a las fuerzas de la oposición, aunque la fragmentación del consistorio y la incertidumbre sobre la distribución final de los escaños dificultan anticipar qué alternativa podría articular una mayoría.
Un 44,2% de los encuestados no sabe qué votará o no lo hará
En cuanto a la intención directa de voto, el PSC es la formación que registra más apoyo, con un 9,9% de las respuestas. ERC se sitúa en segunda posición, con un 9,1%, seguida de Junts, con un 7,1%. Aliança Catalana obtiene un 6,4%, mientras que los Comuns registran un 6,1%. Por detrás está el PP, con un 5,5%; Vox, con un 4,4%, y la CUP, con un 2,2%. Estas cifras corresponden a la intención directa declarada por los encuestados y no se deben confundir con una estimación de voto, que incorpora los ajustes que aplica la empresa demoscópica para proyectar el comportamiento electoral.
Uno de los elementos destacados del sondeo es el elevado porcentaje de ciudadanos que todavía no concretan su voto. El 32,6% de los encuestados no señala ninguna candidatura, mientras que el 11,6% afirma que no votará. En conjunto, estas dos categorías representan el 44,2% de las respuestas. Este volumen de voto todavía no definido deja un margen importante para cambios durante la precampaña y la campaña electoral. Por lo tanto, las horquillas de concejales se deben entender como una fotografía del momento en que se hizo el trabajo de campo, y no como una predicción cerrada del resultado de las municipales.
Junts tiene margen para movilizar votantes potenciales
El estudio dedica una parte específica a analizar los votantes potenciales de Junts y concluye que la formación todavía dispone de un espacio para crecer. El 13,7% de los encuestados aseguran que es probable que voten a Junts en alguna convocatoria, mientras que el porcentaje sube al 16,3% cuando se considera el segmento que otorga una probabilidad de voto de entre cinco y seis sobre diez. La diferencia entre estos grupos refleja que una parte de los electores todavía no tiene una decisión firme. La encuesta advierte, sin embargo, que la franja de cinco a seis indica proximidad, no votos recuperados: se trata de personas que podrían acabar votando a la candidatura, pero que todavía no han concretado su apoyo.
Entre los factores que pesan en el voto municipal, la delincuencia y el incivismo destacan con un 48,4%, seguidos de la vivienda, con un 40,3%, y la independencia de Catalunya, con un 18,5%. En la valoración de los atributos de la ciudad, un 36,8% señala la defensa de los intereses de Barcelona ante Madrid como una cualidad relevante, mientras que un 33,1% destaca la coherencia con la identidad catalana. Estos datos ofrecen pistas sobre los ejes que pueden marcar la disputa electoral. Junts puede encontrar oportunidades en la defensa de los intereses de la capital, la seguridad y la identidad catalana, pero deberá convertir estas prioridades en una propuesta municipal capaz de convencer a los electores indecisos y a los que todavía dudan entre diversas candidaturas.
La encuesta, además, hace un dibujo de los votantes de Xavier Trias en las elecciones de 2023. Un 37,6% asegura que repetirá Junts; un 33,8% está indeciso; un 9,6% votaría a Aliança Catalana, mientras que otro 9,6% votaría a otros. En cambio, un 9,4% no votaría. De hecho, Junts no sería el partido que tiene más fuga hacia Aliança Catalana, sino que sería el PP, con un 16,1% de sus antiguos votantes. El resultado de Junts también está condicionado por la capacidad de movilizar a sus votantes potenciales. La encuesta identifica un espacio de crecimiento entre los barceloneses que todavía no tienen el voto decidido y entre los electores que valoran positivamente la coherencia política, el proyecto de ciudad y la proximidad.
La vivienda y la seguridad, en el centro de las preocupaciones
El estudio también pregunta a los barceloneses por sus principales preocupaciones. La vivienda y el coste de vida encabezan la lista, con un 28% de las respuestas, seguidos de la seguridad y el civismo, con un 27%. Los servicios públicos son la principal prioridad para el 11,1% de los encuestados, mientras que la inmigración y la integración lo son para el 8,5%. La proximidad entre la vivienda y la seguridad confirma que la campaña municipal podría girar en torno a dos de las cuestiones que más condicionan la vida cotidiana de los barceloneses. Son ámbitos en los que las diferentes formaciones deberán concretar propuestas y en los que la valoración de la gestión de Collboni puede tener un papel determinante.
En el caso de Junts, la seguridad y la vivienda aparecen también entre los factores que más pesan en el voto municipal de sus potenciales electores. La coincidencia entre las preocupaciones generales y las prioridades de este segmento abre una posible vía para ampliar la base electoral del partido.
En cuanto a la notoriedad de los candidatos, Jaume Collboni es el más conocido por los barceloneses, con un 89% de conocimiento, muy por delante del resto de aspirantes. Le siguen Daniel Sirera, con un 56,7%; Gerardo Pisarello, con un 53,8%; Elisenda Alamany, con un 50,6%, y Jordi Aragonès, con un 50,7%. En cambio, Jordi Martí solo es conocido por el 31,1% de los encuestados, mientras que Gonzalo de Oro-Pulido registra una notoriedad del 24,4%. En el caso de Aragonès, sin embargo, el resultado se debe leer con cautela: el mismo estudio apunta que podría haber una confusión con su primo, expresidente de la Generalitat, hecho que podría inflar el nivel de conocimiento atribuido al candidato de Aliança Catalana.
El 66,2% cree que Barcelona ha empeorado
En cuanto a la evolución de la ciudad durante los dos últimos años, el 66,2% considera que Barcelona ha empeorado, un 18% cree que se mantiene igual y un 13,9% opina que ha mejorado. Esta percepción negativa encaja con la baja valoración de la gestión municipal y con la demanda mayoritaria de cambio de gobierno.
La combinación de estos datos dibuja un escenario en el que el PSC mantendría el liderazgo electoral, pero afrontaría un desgaste importante. ERC y Junts, con horquillas que se solapan, competirían por ocupar el segundo puesto, mientras que los Comuns podrían tener un papel decisivo en la configuración de una mayoría alternativa.
La encuesta, elaborada por GAPS por encargo de Junts per Catalunya, se realizó entre el 15 y el 25 de septiembre de 2026 a partir de 800 entrevistas telefónicas asistidas por ordenador a residentes adultos de Barcelona. El estudio presenta una precisión teórica de ±3,54 puntos para el total de la muestra, con un nivel de confianza del 95,5%, y advierte que las estimaciones de voto y de concejales no son una clasificación definitiva.
