Barcelona propone subir de forma escalonada la tasa turística de los cruceros de escala

El gobierno municipal de Barcelona ha dado a conocer este viernes su propuesta de ordenanzas fiscales para 2027, que se debatirá el martes en una convocatoria extraordinaria de la comisión de Economía y Hacienda. En concreto, el gobierno planteará la subida del recargo que pagan los cruceros de corta estancia, es decir, aquellos que pasan menos de 12 horas en la ciudad, de los 5 euros actuales hasta los 24 euros como máximo que ha fijado recientemente la ley catalana, de manera progresiva hasta el año 2030. Además, también propondrá el incremento del IBI diferenciado de ocio y hostelería, aquel que afecta a los hoteles con valor catastral más alto, desde el 1,17% actual hasta el 1,3% máximo.

Así lo ha explicado en rueda de prensa el teniente de alcaldía de Economía, Hacienda y Turismo, Jordi Valls, que ha defendido esta propuesta como un paso más en las políticas de fiscalidad turística puestas en marcha en este mandato. "Este gobierno ha congelado la fiscalidad que recae sobre las familias y ha centrado las reformas de ordenanzas en hacer que el sector turístico contribuya en una proporción más alta a las finanzas municipales para compensar las externalidades que genera", ha expresado. Respecto a la subida del recargo que afecta a los cruceros de corta estancia, Valls ha recordado que el alcalde, Jaume Collboni, ya avanzó el pasado mes de mayo la voluntad del Ajuntament para que esta actividad tienda a cero en la ciudad de Barcelona. En caso de aprobarse, la subida supondría aumentar la recaudación municipal en 23,7 millones de euros en el año 2031, aunque el teniente ha insistido en que la subida no busca ingresar más dinero, sino reducir este tipo concreto de actividad turística.

En cuanto al IBI específico de ocio y hostelería, el gobierno calcula que tendría un impacto económico de 4,7 millones de euros para las finanzas del Ayuntamiento. Esta cantidad se divide en los 3,8 millones que representaría estrictamente el cambio normativo, a los que se deben sumar los 0,9 millones que se calculan por la revisión catastral que se hizo en el año 2018. Ambas propuestas responden a la voluntad del consistorio de profundizar en la gestión del turismo en la ciudad. Entre otras medidas, el Ayuntamiento ha creado la llamada Zona Bus 4.0 para mejorar la gestión del aparcamiento que hacen los autocares turísticos, ha subido el precio de la entrada al Park Güell hasta los 18 euros, ha acordado con el Port de Barcelona la reducción de las terminales de cruceros de 7 a 5, o bien ha decidido extinguir las licencias de las viviendas de uso turístico a partir del año 2028.

Los Comuns no aceptan la propuesta

La propuesta de encarecimiento progresivo de la tasa turística a los cruceristas de escala no ha convencido a Barcelona en Comú, que quiere que este recargo se suba de golpe. El portavoz de BComú, Marc Serra, ha lamentado que Collboni haya cedido a las "presiones del lobby turístico" y ha reprochado la "convocatoria absolutamente precipitada" de la semana que viene, ante la cual ha expresado su sorpresa. Concretamente, ha criticado que el ejecutivo de Collboni haya decidido hacer progresivo el impuesto a los cruceristas de escala, según él, contradiciendo el mismo anuncio del alcalde del mes de mayo, además del acuerdo conseguido en el Parlament: "No puede ser que tengamos un alcalde que en mayo, cuando todo el mundo piensa en la masificación turística, nos diga que eliminará los cruceros de escala, pero que en septiembre, cuando ya empieza a hacer frío y no hay tantos turistas en las calles, se acabe echando atrás", ha lamentado Serra.