Con la voluntad de poder incidir en las políticas de movilidad metropolitana a medio y largo plazo, el Ayuntamiento de Barcelona trabaja en la preparación de un documento marco que permita fijar las prioridades de la capital de Catalunya y dote así a la ciudad de un papel protagonista a la hora de decidir, de acuerdo con las administraciones responsables en cada caso, desde la AMB hasta el gobierno español pasando por la Generalitat de Catalunya, cuáles son las políticas estratégicas de futuro y marcar el posicionamiento que defenderá Barcelona en un marco metropolitano donde la ciudad tiene un papel de centralidad. Este documento estará listo en diciembre de 2027, con la voluntad de que ya contenga propuestas concretas sobre los corredores de entrada y salida de la ciudad o las necesidades de Barcelona en materia de transporte público, como la posible ejecución de un tercer túnel ferroviario.
El punto de partida de todo este trabajo, que en todo caso no tendrá concreciones sobre el terreno hasta la próxima década, es la preparación de estudios de los cuatro corredores de conexión viaria con la ciudad: la Meridiana —el único avanzado, con los estudios previos en marcha a la reconfiguración de esta avenida entre Fabra i Puig y el puente de Sarajevo—, y la Diagonal, la Gran Vía Norte y, estudiados conjuntamente, la Gran Vía Sur y la ronda Litoral Sur. El análisis de estos corredores se desarrolla en coherencia con el proyecto de avenidas metropolitanas que se quiere establecer en un futuro para encontrar respuesta a los retos que la movilidad de la gran Barcelona, incluida la región metropolitana, presenta actualmente y también para definir los cambios del futuro, como el aumento del uso del coche eléctrico o la mejora del transporte público.
En este sentido, el desarrollo del estudio a través de BIMSA y Barcelona Regional se ha fijado tres retos: reducir las externalidades negativas de la movilidad de conexión; incrementar la cuota del transporte público en la movilidad de conexión en aumento; y priorizar de manera equilibrada los diferentes modos de movilidad. Todo ello tiene como objetivo presentar propuestas de actuaciones en los corredores de movilidad, de manera que desde Barcelona se puedan elevar estas prioridades en espacios de trabajo conjuntos con el resto de administraciones y municipios afectados. La novedad, en todo caso, radica en el hecho de que Barcelona busca tener un papel central en las políticas de movilidad del conjunto metropolitano.
Con todavía más de un año de trabajos previstos por delante, los primeros estudios se han concentrado en determinar cuál es la situación actual en los corredores mencionados, con elementos como las cuotas de movilidad entre vehículo privado y transporte público entre Barcelona, la primera corona, el resto del área metropolitana, el resto de la región metropolitana y, finalmente, el resto de la demarcación, a partir de una visión integrada de la movilidad que se fundamenta en la delimitación de diversos ámbitos de actuación: el continuo urbano de Barcelona, que incluye diez municipios, así como los corredores de Castelldefels, Martorell, Terrassa, Granollers y Mataró, que marcan los principales ejes de movilidad interurbana en el área de Barcelona.