Este primero de octubre ha entrado en vigor la modificación del reglamento de circulación, que incluye 24 novedades que afectan a la mayoría de usuarios, como la obligación, según el vehículo que se conduzca, de utilizar casco, chalecos reflectantes y guantes obligatorios. Ahora bien, una de las novedades ha comportado que el Ajuntament de Barcelona haya pedido una moratoria en su aplicación, se trata de una norma que especifica que en los pasos de peatones con semáforo, como norma general, la luz ámbar intermitente para los vehículos no podrá coincidir con el verde para los peatones, una práctica muy común en la capital de Catalunya que permite dar fluidez al tráfico, ya que habilita a los conductores, tanto de vehículos motorizados como ciclistas, a cruzar los pasos en el momento que no haya peatones pasando.
De hecho, ante la necesidad de cambiar la semaforización, el Ajuntament de Barcelona ya ha pedido oficialmente a la Dirección General de Tráfico (DGT) una moratoria y, de momento, no ha aplicado el cambio normativo, a la espera de obtener una respuesta en este sentido. Según han indicado fuentes del consistorio, el Ajuntament está en conversaciones con la DGT para "obtener criterios claros" para poder aplicar la nueva normativa de circulación, concretamente en lo que se refiere al "amarillo intermitente de los semáforos para vehículos simultáneo al verde para peatones". Desde el Ajuntament se ha trasladado a la DGT las "posibles consecuencias de la aplicación estricta de este punto del nuevo reglamento, que podrían afectar a la movilidad viaria de cualquier ciudad".
De hecho, en Barcelona hay unos 1.550 cruces donde el amarillo intermitente asociado a movimientos de giro convive con el verde para peatones, y por eso desde el consistorio apuntan que "la aplicación estricta de la norma implicaría la reducción de la capacidad de las vías y el aumento de la congestión, por el aumento de los ciclos semafóricos y la introducción de nuevas fases", añadiendo que esto implicaría "menos tiempo de verde, también para los peatones", y además, "se perderían beneficios para la seguridad de los peatones del amarillo intermitente, como la visibilidad del paso de peatones, la advertencia a los conductores y el refuerzo del cumplimiento de la obligación de ceder el paso".
Además de los cruces mencionados, Barcelona dispone también de unas 500 intersecciones con amarillo intermitente para bicicletas, "para favorecer la continuidad y fluidez de los itinerarios ciclistas, y las capacidades de los cruces donde convergen peatones, bicis y tráfico motorizado", que también serían afectadas por el nuevo reglamento. De momento, la nueva norma todavía no se aplica en Barcelona, a la espera de una respuesta de la DGT.
