Desde este verano, Barcelona opera el encendido y el apagado del alumbrado público de toda la ciudad mediante un sistema de control remoto unificado. Este punto único de gestión permite actualizar el servicio según las necesidades de cada momento e identificar cualquier incidencia en tiempo real. Así lo ha explicado en declaraciones a los medios este miércoles la primera teniente de alcaldía, Laia Bonet, acompañada por la jefa del departamento de Alumbrado municipal, Luisa Cabezas. La representante del Ajuntament de Barcelona ha concretado que con este sistema controlan los 158.000 puntos de luz y los 2.582 cuadros eléctricos que los alimentan.
La telegestión es una realidad después de que en los últimos cuatro años se haya trabajado de forma intensa para conectar con fibra óptica o GPRS los cuadros eléctricos de mando con el centro de control. El sistema actual permite actuar telemáticamente sobre los cerca de 2.500 cuadros de luz —cada uno gobierna 60 puntos de luz— que hay repartidos por los diez distritos. Así, con una gestión sencilla desde un ordenador, se puede ordenar el encendido o el apagado al momento de los cuadros que interesen o bien programarlo a cierta hora. Es lo que se hizo, por ejemplo, coincidiendo con el último Piromusical de la Mercè, cuando se apagaron algunos puntos de luz a petición de los organizadores para que los fuegos tuvieran más visibilidad.
Asimismo, Bonet ha apuntado que este sistema permite hacer un análisis automatizado de las averías en tiempo real y programar encendidos y apagados y que además tiene un sensor que se activa una hora antes del encendido programado para estudiar si hay que avanzar o no el horario en función de la luz natural. "Sin telegestión, todos los cuadros estaban programados para encenderse y apagarse por la salida y la puesta de sol y se tenía que ir presencialmente a hacer cambios cuando era necesario. Ahora no solo decidimos cuándo se enciende o se apaga por razones climatológicas, acontecimientos o necesidades especiales, sino que incidimos en la intensidad de la luz", ha expuesto. Para hacerlo posible, se han definido tres zonas diferentes de la ciudad para el control de las luces, que incluyen las calles más estrechas, como el caso de Ciutat Vella; las zonas de calles más anchas, como en el Eixample, y finalmente las zonas de grandes avenidas, como la Diagonal.
Gestión del eclipse
Por su parte, Cabezas ha ejemplificado el cambio en la gestión del alumbrado con el eclipse total de este agosto, en el que tenían programado el encendido de las farolas a las 20:53 horas, pero como la luminosidad fue bajando, se encendieron automáticamente a las 20:29. Por el contrario, ha recordado el caso de la salida de La Vuelta en 2023, cuando el sistema de control no era remoto, y a causa de una tormenta no hubo suficiente luz para iluminar la prueba y los técnicos no llegaron a encender todas las farolas necesarias para corregir la oscuridad en las calles.