Ciutadans ha muerto en el lugar donde tenía que morir: Catalunya. El proyecto anticatalanista que se ingeniaron Albert Rivera y mentes como Arcadi Espada o Albert Boadella se ha extinguido. Y quien los ha aniquilado es quien lo tenía que hacer, a los catalanes con sus votos. Cero diputados y 20 mil votos, menos que el Pacma. A ciudadanos lo ha votado el 0,7% de Catalunya. No es un caso como UPyD por una razón: Ciutadans llegó a tener un millón de votos en Catalunya de la mano de Inés Arrimadas, en las elecciones más indignas que ha habido nunca en Catalunya, las únicas que no convocó el presidente de la Generalitat sino Rajoy anulando la autonomía para el 155. Arrimadas ya hizo el canto del cisne: ganar para morir. Nunca tuvo el apoyo de nadie, ni siquiera intentó ser investida y huyó en Madrid, donde fracasó y enterró Ciutadans, autonomía tras autonomía y finalmente en el Congreso o ni se presentó para favorecer el PP. En Catalunya Carlos Carrizosa acaba de recibir lo que hacía años que buscaba: la indiferencia, la irrelevancia, la muerte del partido naranja.

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Carrizosa con cara de Carrizosa la noche electoral, EFE

El partido naranja tiene un último representante público: Jordi Cañas, el eurodiputado que sigue liderando Ciutadans y que dentro de un mes se presenta a la reelección por el Parlamento Europeo. Como a todas las anteriores elecciones todo indica que el resultado de Ciudadanos en Europa también será cero. Tiene algo de justicia poética que Cañas, que fue uno de los tres diputados que sacó el partido la primera vez que se presentó a unas elecciones, en Catalunya el año 2010, sea lo que cierre el partido. lo que tire la clave|llave en el mar. En Catalunya muchos celebran que haya acabado esta propuesta nítidamente anticatalanista, solo pensada para ir contra la inmersión lingüística y cualquier avance del catalanismo, en financiación, en lengua, en cultura, en liderazgo. Los que cortaban lazos amarillos de la calle han visto cómo los catalanes les cortan la cabeza. Y en TV3 un presentador VIP lo celebra públicamente, Xavi Valls:

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Xavi Valls TV3

Xavi Valls, 63 años, ya está de vuelta y ha decidido que no lo callan: "Justicia es que Ciutadans desaparezca del Parlamento. Injusticia es que se marchen sin pagar el daño que han hecho". Lo han pagado recibiendo la bofetada más bestia que nunca ha recibido ningún partido político catalán, nacido en Catalunya y que ha ganado unas elecciones en Catalunya: fulminados. Xavi Valls sabe que el anticatalanismo no ha muerto, que otros tomarán el relevo, como PP y Vox, pero de una manera diferente de la estrategia corrosiva de Ciutadans. Al final el ácido corrosivo los ha hecho desaparecer a ellos. Adiós. Cierren la puerta al salir.