Marcus Rashford ha caído de pie en Can Barça. El delantero inglés, fichado este verano, no se esperaba ni en sueños que a estas alturas de la película habría jugado tantos minutos vistiendo la camiseta azulgrana. Pero las lesiones de sus compañeros en la delantera (Lewandowski, Lamine, Raphinha, Ferran, Gavi...) y su buen rendimiento, le han convertido en uno de los fijos de Hansi Flick en lo que llevamos de temporada. Y él está respondiendo a un nivel inesperadamente alto, marcando goles, intentándolo siempre que puede, con su disparo brutal, y corriendo en la banda o la punta de ataque. De momento, Rashford ya ha dejado prueba de su nivel con algunos golazos de bella factura, como el 3 a 1 definitivo que marcó el pasado domingo en Montjuïc en el partido de Liga contra el Elche, o el obús que consiguió en el campo del Newcastle en la primera jornada de la Champions.
Este miércoles vuelve a haber partido del Barça en la competición europea. Una nueva oportunidad para verlo en acción y a sus compañeros en el campo del Brujas belga. Veremos cómo le va al bueno de Marcus y si pone solución al único 'pero' que se le ve hasta ahora, una tendencia a precipitarse a la hora de tomar decisiones en el tramo final. A poco que le ponga un poco de pausa y sensatez, se puede hinchar a marcar goles esta temporada con la camiseta azulgrana. Un Rashford que además de lo que demuestra sobre el césped, no solo se ha ganado el corazón de sus compañeros de vestuario, sino también de la afición. Y es que además de su talento innegable con un balón en los pies, dicen de él que es simpático, tranquilo, buena gente y que no va con ínfulas de nada. Un tipo que con los años ha ido teniendo la cabeza mejor amueblada, gracias, especialmente, a una familia a la que adora y con la que acaba de celebrar sus 28 años.
Y en este sentido, una imagen reciente ha enamorado a la afición culé. Una imagen de un momento de calma y tranquilidad, de paz, de relax, lejos de los campos de entrenamiento, de las concentraciones o de los nervios de los días de partido. Una imagen casera sensacional, al lado de la mujer de su vida, la mujer que más ama, su madre, Melanie Maynard. Una madre soltera y pluriempleada que hacía lo que fuera necesario para ganarse la vida y criar a sus hijos. Rashford siempre se ha llenado la boca hablando de ella y de sus consejos de vida: "Lo que ella nos dio a mí y a mis hermanos, nunca podré pagarlo. Ella sabe lo agradecidos y felices que estamos, y eso me hace muy feliz. Nada sale gratis, dice siempre, y tenía razón. Nada en la vida es gratis. Siempre hay un coste. Y no me refiero solo al dinero... Cada decisión tiene una consecuencia. Las grandes decisiones se deben tomar con tiempo y confianza, porque quizás no haya una segunda oportunidad."
Y ahora, en un momento de esos de pausa, ha mostrado cómo pasan una tarde juntos, haciendo algo que les une y que les encanta: "Mamá me ha retado a una partida de ajedrez"... Los dos muy concentrados ante el tablero, curiosamente mientras en la tele alguien estaba jugando un partido de fútbol, pero él ha preferido dejar la pelota a un lado y aprovechar para estar con su madre mano a mano jugando al ajedrez. Una partida que no sabemos cómo acabó, pero a juzgar por la posición de las fichas, según los entendidos, parece que la cosa se decantaría en favor de su madre.
Marcus Rashford y su madre, maravillosos. A ver si esta noche en Brujas Marcus le puede dedicar un gol a su madre que sirva para hacerle jaque mate al rival en el partido de Champions.
